Menos cuchara, más microondas: así agoniza el menú del día
«De momento, lo mantenemos, de momento», señala Paco García a ABC, propietario de la popular casa de comidas Ponzano (Madrid), cuando le preguntamos si en algún momento se ha planteado eliminar el men...

«De momento, lo mantenemos, de momento», señala Paco García a ABC, propietario de la popular casa de comidas Ponzano (Madrid), cuando le preguntamos si en algún momento se ha planteado eliminar el menú del día. Se trata de uno de los locales más emblemáticos de la capital que todos los mediodías se llena gracias esta oferta (a elegir uno de los dos primeros, dos segundos, postre o café y una bebida por 18 euros). «Es una comida muy completa, saludable y a un precio razonable con una calidad extraordinaria pero no es rentable —asegura—. Lo valoraremos mucho más cuando tengamos que cambiarlo o sustituirlo por otro tipo de comida si no somos capaces de sacarle beneficios».Este restaurante es sólo un ejemplo de una tradición que se inició en 1964 (con una circular de la Subsecretaría de Turismo, sobre ordenación de los restaurantes y creación del «Menú turístico»), durante el régimen franquista, de la mano de Manuel Fraga, ministro en aquel momento de Información y Turismo. La importancia que el menú del día ha ido perdiendo en nuestras rutinas se refleja en los datos: en 2018 un hogar destinaba de media casi uno de cada 100 euros de su presupuesto anual (el 0,92% del total), pero en 2024, último año con datos disponibles, su peso en la economía familiar ha caído una cuarta parte (hasta el 0,68%). En el extremo opuesto, los platos preparados del supermercado —que en 2016 apenas suponían un 0,56%— han escalado hasta el 0,82% ocho años después. La comida rápida ha sido la que ha registrado el mayor incremento situándose en 2024 cerca ya del 1% del gasto anual, según datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Más de medio siglo de historiaLo que comenzó como un 'menú turístico' con un precio regulado que tenía que incluir un primero, un segundo, postre, bebida y pan, se reformuló en 1970, dando paso al 'menú del día' (Orden de 19 de junio de 1970 por la que se establece un nuevo régimen de precios en los restaurantes y cafeterías y se estructura el «Menú del día» y el «Plato combinado del día» en tales establecimientos).«A diferencia del menú turístico, este segundo fue el resultado de un diálogo entre el Gobierno, los industriales y diversas figuras que empezaban a comprender que la comida podía ser una parte esencial del 'arte de gobernar'», explica a este diario Eugenia Afinoguenova, profesora de español de la Universidad Marquette (Wisconsin, EE.UU.). «Así —prosigue—, Conrado Blanco, escritor y fabricante de chocolate, resumió esta idea en una importante reunión sobre gastronomía celebrada en la redacción de ABC en mayo de 1970: 'Un pueblo mal alimentado o alimentado absurdamente es un pueblo irascible. Un pueblo bien alimentado es un pueblo alegre, tranquilo y conservador, que no piensa en revoluciones'». Hoy, aquella imposición estatal es casi un vestigio: solo Asturias, Navarra y Aragón mantienen normativas que obligan a los restaurantes a ofrecerlo, y no en todos. Un cambio de prioridadesSi hablamos en euros, el desembolso medio anual de un hogar español destinado al menú del día en restaurantes en 2016 era de 191 euros, superando con creces al de la comida preparada del supermercado, en la que se destinaban 124. Sin embargo, en 2024 la tendencia se invierte: el gasto real en el menú tradicional ha retrocedido hasta los 179 euros, mientras que el presupuesto para platos preparados se ha disparado casi 100 euros, situándose en los 217. No obstante, si se tiene en cuenta la retribución en especie que reciben los empleados con comidas bonificadas o cheques restaurante, el desembolso en 2024 fue de 217 euros, igual al de la comida preparada, acumulando, eso sí, también una caída importante —del 13% desde 2016— cuando el desembolso suponía 245 euros. Por su parte, el incremento del gasto en comida rápida ha sido más acusado: de un gasto medio de 151 euros en 2016, a 261 el año pasado. «Estamos asistiendo a una cierta reorganización de las prioridades de la gente» señala el catedrático de antropología de la alimentación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Xavier Medina. «Hay un cambio en la manera de comer de los españoles que focalizaría en tres aspectos: precio, salud y tiempo».Para la catedrática y directora del Grupo de Investigación en Sociología de la Alimentación de la Universidad de Oviedo, Cecilia Díaz-Méndez, ese descenso del consumo del menú tradicional está más relacionado con el empleo que con un efecto sustitución. «No es el restaurante el que marca la tendencia, son los convenios de los trabajadores los que la establecen con el tiempo que se da para las comidas», explica. «Es un público distinto el que se lleva la comida del supermercado que la del menú del día. Hace tiempo hicimos una encuesta en la que se veía cómo la población más joven, con horarios partidos y peores salarios, era la más partidaria a llevarse la fiambrera. Creo que este es el perfil más proclive a comprar platos preparados en el súper».Paco García reconoce esta caída y sitúa al «teletrabajo post pandemia» como «una de las variables» de la situación. «Por otra parte, las nuevas generaciones prefieren invertir el tiempo disponible en otras actividades más que en la cocina. Y el poder adquisitivo de la clase media, que es la que consume el menú del día, ha disminuido considerablemente desde el covid por lo que ha tenido que ir sustituyendo el menú del día por la comida preparada que venden los supermercados».Menú del día vs. fiambreraSegún el informe de Hostelería de España y Edenred, el precio medio del menú del día en nuestro país se situaba en 2016 en los 11,7 euros, mientras que en 2025 la cifra ascendía a los 14,20, aunque en comunidades como Baleares —la más cara— alcanzaba ya los 16 euros, seguida por País Vasco (15,8) y Cataluña (15,4).«Los restaurantes han ido subiendo precios, con lo cual el menú del día cada vez es más difícil que sea tan asequible como lo es llevar la fiambrera o comer alguna cosa preparada», señala Medina, que apunta también la concepción del tiempo de trabajo como otra de las claves para los cambios de hábitos de los españoles. «Antes, la hora de comer y que fuera comida completa se valoraban más que el tiempo, que no se consideraba que se perdía comiendo. Mientras que ahora han cambiado las prioridades, la gente prefiere salir antes y no perder tanto tiempo al mediodía». Para el catedrático de la UOC el tercer factor que influye en esa caída del menú del día, es el enfoque sobre la salud. «Es relativo, pero sí que podríamos destacar que los menús del día acostumbran a ser un primero, segundo y postre. Ahí lo que tenemos es, por un lado las cantidades, y en segundo lugar también, el hecho de que determinados platos se pueden considerar como pesados, grasos… Lo que hace que la gente pueda pensarse lo de ir cada día a comer un menú».Paco García, del bar restaurante Ponzano, y dos de sus platos del menú del día: el cocido, que ofrece los miércoles de invierno, y las patatas a la importancia, un plato del menú del día Guillermo Navarro/OchomasdosEn Ponzano, los clientes disfrutan con las patatas a la importancia, fabada, fabes de Tolosa, menestra de verdura natural, albóndigas, estofado de ternera, gallina en pepitoria… «Son platos súper atractivos. ¿En qué lugar de Europa una persona puede comer un primer plato, un segundo, un postre o un café con una bebida, el pan y el aperitivo con un precio de entre 15 y 18 €? Es que es imposible. Nuestro margen en el menú del día se ha estrechado muchísimo o incluso es negativo. Pero me resisto a bajar calidad», subraya García.¿En decadencia o en renovación?Los supermercados también son reflejo de ese cambio de hábitos en los españoles: el consumo de platos preparados se ha incrementado un 17% desde 2018. De media, un español consumió 17,19 kg de comida preparada en 2024, frente a los 14,75 kg de 2018. Por su parte, las clase más empobrecida incrementó su consumo en un 24%, en más de cuatro kilos, según datos de consumo alimentario en hogares del ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Ese cambio de hábitos también se ve reflejado en la distribución de las grandes superficies: Mercadona, que lanzó su servicio de listo para comer en 2018, cuenta ya con 1.469 superficies que lo ofrecen, mientras que por otro lado en 2025 eliminó de 310 tiendas su servicio de pescadería tradicional. Otras superficies como Ahorramás, Carrefour o Lidl también han ido ampliando a lo largo de los últimos años su oferta de comida preparada. «Las comidas preparadas de supermercados es algo relativamente nuevo en España, pero en Francia, por ejemplo, lleva desde los 90. Y también hubo polémica porque se decía que iba a acabar con la cultura culinaria gala. Hoy en Francia hay incluso supermercados sólo para comida preparada que conviven con el resto de oferta», afirma la catedrática de la Universidad de Oviedo, que se muestra reacia a relacionar este avance con el fin de la comida tradicional. «A las grandes superficies les interesa introducir la idea de que se va a acabar con la cultura alimentaria porque ante ese problema, ahí están ellos para cubrir ese hueco de la ruptura de la cultura culinaria», reflexiona.Mercadona es uno de los supermercados que ofrece comida preparada Valerio MerinoNo obstante, la experta augura el incremento del consumo de estos platos preparados y compara la situación con los cambios que se experimentaron en las grandes superficies con la entrada de productos como las pizzas refrigeradas. «En España, esta nueva oferta va a funcionar porque es barato y se está vendiendo la idea de que es casero, aunque la realidad es que no es exactamente así», señala. «Además los productos que se ofertan son los que necesitan más ingredientes o suponen más tiempo de elaboración. Funcionan muy bien las tortillas o un cocido de garbanzos con bacalao, por ejemplo, que llevaría mucho tiempo e ingredientes». Para Paco García, otra de las claves de esta situación está en la cada vez más desdibujada clase media: «La gente está en un momento que como ha subido tanto, prefieren quitarse el menú del día, que es muy saludable en la mayoría de los casos, y consumir productos de quinta gama, que son mucho menos saludables y son alimentos procesados con unas materias primas muchas veces de muy baja calidad. El menú del día es algo propio de este estrato social y la clase media ahora mismo no es que haya perdido poder adquisitivo, es que se ha empobrecido. Ya no llega a final de mes. Y como alternativa tiene toda la comida preparada de los supermercados. De calidad no hablamos, yo ahí no me meto».¿Desaparecerá el menú del día?Pese al descenso en el consumo y el gasto que experimentó el menú del día tras la pandemia, para Díaz-Méndez todavía le queda una larga vida a este tipo de oferta. «Debería recuperarse poco a poco su consumo, la comida fuera del hogar sigue muy presente en la sociedad española», afirma y remacha, «la pandemia también cambió hábitos, las comidas se encargaban en los restaurantes pero se comían en casa y es una tendencia que se ha mantenido ahora». «Sigue siendo una opción bastante popular», subraya Medina, «lo que vemos es que el menú del día también se va adaptando antes las presiones que está teniendo, asumiendo fórmulas que ya funcionan en otros países que permiten comer un solo plato o tomarlo sin postre o sin entrante… fórmulas que te permiten tener precios más asequibles y que implican comer menos». MÁS INFORMACIÓN noticia Si El hotel en el que siempre cenaba Dalí y llevó hasta un elefante noticia No ¿Cuánto sueldo real has perdido por la inflación en los últimos 20 años? noticia Si Estanflación, el concepto económico que no deja de repetirse«En el corto plazo, la gente está acostumbrada a él y no va a desaparecer», opina el responsable del restaurante Ponzano, «pero si la tendencia sigue con los precios al alza habrá que redefinir el menú del día y habrá que hacerlo como en otras partes de Europa: ensalada, plato y bebida por 20 euros mínimo. No sé cómo quedará pero desde luego si nosotros viviéramos solamente del menú del día y de los desayunos, no tendríamos rentabilidad y tendríamos que cerrar. Por eso está habiendo algunos cierres de casas de comidas y restaurantes de toda la vida: porque han dejado de ser rentables».MetodologíaEl análisis compara la evolución del menú del día en bares y restaurantes, las comidas preparadas y los servicios de comida rápida y para llevar a partir de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del INE, usando la clasificación COICOP 2018. Como indicador principal se emplea el gasto monetario por reflejar qué parte del presupuesto del hogar se destina efectivamente a cada partida.Se utiliza gasto monetario y no gasto total por considerar que el primero permite una lectura más homogénea del desembolso real de los hogares, ya que recoge las compras pagadas, mientras que el gasto total incorpora también componentes no monetarios como la retribución en especie, la bonificación de comidas o el salario en especie. La categoría 'comidas preparadas' incluye productos listos para consumir comprados en supermercados o tiendas de alimentación, y excluye los adquiridos en bares, restaurantes o casas de comidas preparadas. Por su parte, 'menú del día en bares y restaurantes' y 'servicios de comida rápida y comida para llevar' pertenecen al gasto en restauración.En el caso de los datos de consumo de platos preparados facilitados por el ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha sido necesario homogeneizar la serie de consumo per cápita (kg) de platos preparados desde 2018 ya que cambiaban las bases, para lo que se ha aplicado un empalme utilizando el año 2022 como enlace y la base del año 2021.
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Preguntas frecuentes sobre Menos cuchara, más microondas: así
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