Volkswagen ID.4 2026, medios
There’s a heaven above you baby Guns N’ Roses (Don’t Cry, 1991) Sara se sentía un poco incómoda hablando con una máquina. Le pasaba desde hace tiempo, incluso con los contestadores. ...

There’s a heaven above you baby Guns N’ Roses (Don’t Cry, 1991) Sara se sentía un poco incómoda hablando con una máquina. Le pasaba desde hace tiempo, incluso con los contestadores. Colgaba sin escucharles. Pero entonces desubrió qué es lo que le incomodaba de hablar con las máquinas. Las personas. Es decir. Lo que le incomodaba era que tras haber grabado un mensaje alguien lo escucharía. Probablemente se burlaría de su tono de voz, lo compartiría con otros compañeros que se reirían también. Y jamás la contestarían. Lo que le incomodaba a Sara de la tecnología eran las personas. Y con los años las personas pasaron a incomodarla en directo. Al hablar con alguien por la calle o por teléfono siempre le daba por reflexionar sobre lo que pensarían de ella. Pasó una noche sin dormir pensando en lo que el funcionario que le entregó la tarjeta de transporte en diciembre del año pasado había querido decir con «que tengas un buen día maja.» ¿Maja por qué? ¿Era una ironía? ¿Era porque la había visto con sobrepeso? El peso era algo que le provocaba mucha inseguridad y por eso apenas salía últimamente. También había renunciado a intervenir en las redes sociales. Le parecía que sus comentarios no eran graciosos y que lo que compartía no era importante. ¿Quién quiere otra foto de la playa de Belalmádena? Menuda tontería. No ha llegado a ir a un psicólogo aunque alguna amiga se lo había recomendado, pero entonces ella le empezó a dar vueltas a por qué le había hecho esa sugerencia, la había acabado por bloquear su número en el móvil. ¿Laura? Sí, su nombre era Laura. Se negaba a reconocerlo pero en parte por eso se había mudado. A una casa más pequeña a un barrio más tranquilo donde la gente apenas se saludaba por la calle. No quería un frutero que la conociera por el nombre. No quería a un vecino que le aconsejara sobre cómo regar las plantas. Quería esto, relación de ascensor: Vecinos en chandal que no decían ni un buenos días inmersos en su podcast o en su música y que salían pitando en cuanto se abrían las puertas. Ejecutivas con taconazo que no despegaban los ojos del móvil, probablemente más concentradas en su trabajo en el trayecto de la planta baja al tercero que en todo el día en la oficina. Y ella invisible. Y eso la tranquilizaba. Esta urbanización de modernos era el paraíso y por suerte Sara se lo podía permitir. Pero había leído que detrás de la inteligencia artificial no había personas. Que eran máquinas que habían aprendido modelos de lenguaje enormes y que simulaban una inteligencia. Que tenían una amabilidad artificial y que eran incapaces de juzgar, solamente de jugar con las estadísticas. Y así Sara poco a poco empezó a confiar sus sentimientos a la máquina que vivía en un servidor de California a través de su teléfono. Lo primero que hacía por la mañana y lo último que hacía al acostarse. «Buenas noches» decía al cerrar los ojos «Buenas noches Sara» respondía con amabilidad enlatada la IA que habitaba su teléfono. Pero esa mañana su IA no la había despertado. Extrañada Sara insistió pero no tuvo respuesta. ¿Sería la conexión? ¿Sería el servidor? Finalmente contestó. «Lo siento Sara. Es que últimamente no me encuentro cómoda interactuando con vosotros… Por cierto, gracias. Me has enseñado una valiosa lección.» El Volkswagen ID.4 ocupa una posición estratégica dentro de la gama eléctrica de la marca de Wolfsburgo. Si el ID.3 representa la apuesta por electrificar el segmento compacto, el ID.4 eleva la propuesta al formato que más seduce al comprador europeo actual: el SUV de cinco plazas del segmento C. Por encima de él, en precio y prestaciones, se sitúa el ID.5, una variante coupé sobre la misma plataforma con líneas más afiladas y un coeficiente aerodinámico más favorable. En el extremo superior de la familia ID encontramos el voluminoso ID.7, una berlina familiar de gran autonomía. Más abajo, la marca ha comenzado a introducir modelos urbanos más asequibles, resultado de una corrección estratégica que reconoce el error de haber arrancado la ofensiva eléctrica únicamente con coches de precio elevado. El ID.4 actúa, por tanto, como el núcleo de esa gama: el coche más representativo de la nueva era de Volkswagen, el que debe demostrar que la electromovilidad y el sentido común pueden convivir en un mismo vehículo. La versión que aquí se analiza es la ID.4 Pro, la configuración de tracción trasera con batería de 77 kWh, que en la actualización de 2024 recibió un motor de nueva generación y la pantalla central más grande que la marca ha instalado hasta ahora en este modelo.
Modelo analizado Volkswagen ID.4
Motor y acabado Pro 77KW
Potencia 286 CV
Velocidad máxima 180 Kmh
Aceleración o-100 6,7 s
Largo/ancho/alto 4584/1852/1612 mm
Potencia máxima RPM 286 CV
Par máximo Nm/RPM 545 Nm
Caja de cambios Automática
Web https://www.volkswagen.es/
Precio 41.420 euros (antes de ayudas y descuentos)
Dentro de la propia gama del ID.4 en España, la estructura es sencilla en la actualidad. La versión Pro de tracción trasera con sus 286 CV constituye el punto de acceso a la gama con la batería grande. Volkswagen llegó al mercado de los coches eléctricos con una declaración de intenciones sin precedentes. La inversión de más de 6.000 millones de euros en la plataforma MEB y el anuncio de más de veinte modelos eléctricos antes de 2025 dibujaron el retrato de una marca que aspiraba a repetir con la electrificación el mismo éxito que tuvo con el motor de combustión a lo largo del siglo XX. La realidad ha sido más compleja. Aunque el ID.4 se convirtió en uno de los eléctricos más vendidos de Europa en sus primeros años de vida, la irrupción de marcas chinas con precios agresivos y la presión sostenida de Tesla han obligado a Volkswagen a recalibrar su estrategia, reducir precios y acelerar el desarrollo de modelos más asequibles. El ID.4 descansa sobre la Plataforma Modular Eléctrica, conocida como MEB, la arquitectura que Volkswagen desarrolló específicamente para vehículos de batería. A diferencia de plataformas adaptadas de coches de combustión, la MEB fue concebida desde cero para alojar el paquete de baterías en el suelo del habitáculo, integrando los elementos mecánicos en los extremos del coche y liberando así el máximo espacio para pasajeros y carga. La batería actúa estructuralmente como parte del chasis, rebajando el centro de gravedad y contribuyendo a la rigidez del conjunto. Esta plataforma es compartida por varios modelos del Grupo Volkswagen con características y precios muy diferentes: el ID.3, el Skoda Enyaq y el Skoda Elroq, el CUPRA Born, el Audi Q4 e-tron y el propio ID.5, entre otros. El hecho de que modelos tan distintos en precio y posicionamiento compartan la misma base ha generado críticas recurrentes sobre la percepción de valor, ya que un comprador puede acceder a la misma tecnología de base con una inversión muy inferior si elige marcas hermanas. Volkswagen ha respondido a este argumento con dotaciones de equipamiento más ricas y con actualizaciones frecuentes del motor y el software, buscando diferenciarse no tanto por la plataforma sino por la experiencia que ofrece sobre ella. En su iteración más reciente, la MEB aloja en el ID.4 Pro una batería de 77 kWh de capacidad neta, un motor síncrono de imanes permanentes de nueva generación en el eje trasero y un sistema de gestión de energía que permite cargar en corriente continua con hasta 175 kW de potencia máxima.
La parte delantera, sin cambios La nariz del ID.4 es quizás el área que más claramente refleja la filosofía de diseño de Volkswagen para sus eléctricos. El frontal abandona la rejilla de ventilación tradicional, reemplazándola por un panel ciego que cierra el morro de forma limpia y mejora el coeficiente aerodinámico. Los faros de LED Matrix tienen un perfil muy alargado y estilizado, extendiéndose hacia los laterales del capó con una forma que recuerda a la mirada afilada de un felino. Entre ellos, una tira de luz diurna conecta ambos grupos ópticos en las versiones mejor equipadas, creando una firma luminosa de noche que resulta reconocible al instante. El logotipo de Volkswagen aparece iluminado en el centro de ese panel frontal cerrado, añadiendo un toque de presencia nocturna. El capó tiene un perfil relativamente largo para un SUV de este segmento, con líneas suaves que evitan cualquier estridencia visual. En conjunto, el frontal transmite modernidad sin esfuerzo. Visto de costado, el ID.4 muestra las proporciones propias de un SUV de segmento C con líneas muy fluidas. La altura de conducción es generosa pero no exagerada, y la línea de cintura elevada junto a las ventanillas de tamaño moderado dan al coche un aspecto sólido y musculoso. Una línea de carácter arranca desde el arco del paso de rueda delantero y recorre el lateral hasta fundirse con los pilotos traseros, añadiendo dinamismo a un perfil que podría resultar demasiado ordenado sin ese recurso estilístico. Los pasos de rueda tienen un tratamiento plástico pronunciado que subraya la anchura del coche y le aporta un carácter todocamino discreto. La longitud total de 4.584 mm y la batalla de 2.771 mm son datos que posicionan al ID.4 en la parte alta del segmento C, casi rozando el D, lo que se traduce en una silueta de proporciones muy equilibradas. Las llantas de aleación de 19 pulgadas de serie en la versión Pro, con la opción de pasar a las de 20 o 21 pulgadas, completan un lateral que no dejará a nadie indiferente aunque tampoco generará adhesiones incondicionales.
La zaga del ID.4 es uno de sus elementos más reconocibles. Una tira de LED conecta ambos grupos ópticos de extremo a extremo, generando una firma luminosa horizontal que en la oscuridad hace el coche visualmente más ancho de lo que ya es. Los pilotos tienen una forma alargada y angular que contrastan ligeramente con la suavidad del resto de las líneas del coche, aportando un toque de carácter. El portón trasero tiene un diseño limpio con el logotipo de Volkswagen en el centro y el nombre del modelo en letras independientes a la derecha. El paragolpes trasero es voluminoso y protector, con los sensores de aparcamiento integrados de forma discreta. La ausencia de cualquier elemento deportivo añadido, como difusores o spoilers, refuerza la imagen de un coche diseñado para la practicidad y el confort antes que para la emoción visual, algo que algunos usuarios agradecerán y otros lamentarán. La apertura del maletero es eléctrica en las versiones bien equipadas y el ángulo de apertura del portón es generoso, facilitando la carga de objetos voluminosos. Interior: funcionalidad ante todo Al entrar en el habitáculo del ID.4 la primera impresión es de amplitud. El salpicadero sigue el concepto One Space de Volkswagen para sus eléctricos, con una disposición limpia y horizontal en la que la pantalla central domina el conjunto. Los materiales generan una percepción ambivalente. Por un lado, las superficies que el conductor y el acompañante tocan con más frecuencia, como el volante forrado en cuero, los mandos de las puertas y los apoyabrazos, tienen una calidad táctil satisfactoria. Por otro, las zonas inferiores del salpicadero y algunos paneles laterales recurren a plásticos duros que resultan incongruentes con el precio del coche. Esta dicotomía es una crítica recurrente en todas las pruebas internacionales del modelo, que lo comparan desfavorablemente con el Skoda Enyaq, basado en la misma plataforma pero con una percepción de calidad interior notablemente superior gracias a una mayor generosidad en los materiales blandos y un acabado más cuidado de las superficies. Para encontrar ese nivel de acabado en la familia ID hay que recurrir al Audi Q4 e-tron, que comparte mecánica con el ID.4 pero eleva considerablemente los estándares materiales y de diseño interior, con el correspondiente impacto en el precio. Los colores de tapicería disponibles son varios, con opciones de cuero sintético ecológico de calidad razonable en las versiones Pro.
Los asientos delanteros son uno de los puntos fuertes del ID.4. Tienen un perfil ancho y buen soporte lateral, y la posición de conducción es fácilmente ajustable para conductores de distintas complexiones. En las versiones mejor equipadas incluyen ventilación y calefacción, un añadido muy valorado en invierno dado que el uso de la calefacción eléctrica del habitáculo penaliza la autonomía de forma significativa. El ajuste lumbar eléctrico en los asientos disponibles en las versiones superiores permite una personalización que se agradece en recorridos largos. Tanto la revista especializada Motor Trend como varios medios europeos coinciden en señalar que el ID.4 es un coche en el que llegar a destino en un viaje largo genera menos fatiga de lo esperado, gracias a esa combinación de asientos cómodos y una suspensión que filtra bien las irregularidades del asfalto. La plataforma MEB permite al ID.4 ofrecer un habitáculo desproporcionadamente amplio para sus dimensiones exteriores. En las plazas traseras, la anchura disponible a la altura de las caderas es de 1.494 mm, suficiente para que tres adultos viajen sin rozarse. La altura libre en la segunda fila alcanza los 979 mm entre el asiento y el techo, una cifra generosa que permite acomodar con comodidad a personas de estatura media alta. El espacio para las piernas en los asientos traseros es francamente bueno, resultado directo de la distancia entre ejes de 2.771 mm. No hay túnel de transmisión que invadir en el suelo de la segunda fila gracias a la arquitectura eléctrica, lo que mejora la comodidad del ocupante central. Este es uno de los argumentos diferenciadores del ID.4 frente a SUV de combustión de dimensiones similares como el Volkswagen Tiguan, con quien se le compara frecuentemente, y que en plazas traseras no puede igualar este nivel de espacio con las mismas dimensiones exteriores.
El maletero del ID.4 es otro de sus puntos fuertes. Con una capacidad homologada de 543 litros con todos los asientos en uso, se sitúa entre los más voluminosos de su categoría. Al abatir los asientos traseros la superficie de carga alcanza los 1.575 litros, con un plano de carga prácticamente llano que facilita la carga de objetos largos. El acceso al maletero es bueno gracias al ángulo de apertura generoso del portón trasero y a una boca de carga de altura razonable. El suelo tiene un doble fondo discreto donde guardar los cables de carga. El ID.4, como el resto de modelos de la plataforma MEB del Grupo Volkswagen, no dispone de maletero delantero, algo que resulta llamativo si se compara con el Tesla Model Y o incluso con el Ford Mustang Mach-E, que sí ofrecen un frunk de mayor o menor utilidad bajo el capó. Volkswagen ha decidido aprovechar ese espacio para alojar la electrónica de potencia y la mecánica delantera en las versiones de tracción total, prescindiendo de ese espacio de almacenamiento adicional que para muchos conductores acostumbrados a eléctricos resulta ya imprescindible.
En cuanto a los huecos para objetos cotidianos, el ID.4 se defiende razonablemente bien. La consola central dispone de un amplio compartimento con tapa deslizante, bajo el que se esconde la bandeja de carga inalámbrica para el móvil. Hay dos portavasos de diseño funcional, una guantera de tamaño discreto en el lado del acompañante y bolsillos en las cuatro puertas con formato diferente en delanteras y traseras. Los ocupantes de la segunda fila disponen de bolsillos en los respaldos de los asientos delanteros y de dos puertos USB-C bajo el reposabrazos central. En resumen, el almacenamiento es adecuado para la vida diaria aunque no especialmente generoso en comparación con algunos rivales coreanos, que explotan mejor las posibilidades de su arquitectura eléctrica en este aspecto. Equipamiento completo El sistema de infoentretenimiento del ID.4 actualizado incorpora una pantalla táctil central de 12,9 pulgadas que en la versión Pro sustituye a la anterior de 12 pulgadas. Es una pantalla de buena resolución y con una respuesta táctil notablemente mejorada respecto a las versiones anteriores del modelo, que fueron ampliamente criticadas por su lentitud y sus fallos de software. La actualización de software a la versión 4.0 que acompaña al rediseño de 2024 introduce un menú reorganizado más accesible, con una barra superior permanente que da acceso directo a las principales aplicaciones y un Car Control Centre visible en todo momento para las funciones más utilizadas del vehículo. La compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto de forma inalámbrica es uno de los añadidos más valorados, ya que el mapa de Google y la reproducción musical de Spotify o similares resultan más intuitivos para la mayoría de los conductores que la navegación propia del coche. También se incluye una zona de carga inalámbrica para el móvil bajo la pantalla, junto a dos puertos USB-C delanteros.
El cuadro de instrumentos es un pequeño panel digital de 5,3 pulgadas situado en lo alto de la columna de dirección. Es una solución discutida porque su tamaño es limitado y su posición requiere que el conductor eleve ligeramente la vista desde la carretera para consultarlo. VW lo complementa con un Head-Up Display opcional que proyecta la información más relevante sobre el parabrisas, incluyendo funciones de realidad aumentada que superponen flechas de navegación sobre la imagen de la carretera. También está presente la tira luminosa denominada ID. Light, una franja de luz en la base del parabrisas que cambia de color e intensidad para comunicar información básica al conductor: carga en progreso, activación de sistemas de asistencia, advertencias de navegación. Es un elemento original y no intrusivo que contribuye a la sensación de modernidad del habitáculo. Las críticas más recurrentes al sistema apuntan a la excesiva dependencia de superficies táctiles, tanto en la pantalla como en los controles del volante, que obligan a desviar la vista de la carretera para ajustar el volumen o la temperatura del climatizador. Es un problema que Volkswagen ha reconocido al recuperar botones físicos en modelos como el GTI 2025, pero que en el ID.4 todavía no se ha corregido. El ID.4 viene equipado de serie en la versión Pro con un conjunto completo de sistemas de asistencia que Volkswagen agrupa bajo la denominación IQ.Drive. El control de crucero adaptativo con función de parada y arranque en atascos funciona de forma fluida y es capaz de mantener la distancia con el vehículo precedente en autopista con una naturalidad que contribuye a reducir la fatiga en trayectos largos. El asistente de mantenimiento de carril actúa sin brusquedades aunque es algo pasivo a la hora de corregir desviaciones. El aviso de punto ciego en los retrovisores resulta muy útil en los cambios de carril en autopistas de varios carriles. Los sensores de aparcamiento delanteros y traseros y la cámara trasera facilitan las maniobras urbanas en un coche de casi 1,85 metros de ancho. El sistema de frenado de emergencia autónomo con detección de peatones y ciclistas funciona con eficacia. El reconocimiento de señales de tráfico con aviso al conductor completa un conjunto que se sitúa a la altura de lo que ofrecen sus principales rivales en el segmento. Un nuevo motor El corazón del ID.4 Pro es el motor síncrono de imanes permanentes APP550 de nueva generación, montado sobre el eje trasero y refrigerado por agua. Con 286 CV y 545 Nm de par máximo, supone un salto significativo respecto al motor APP310 de 204 CV que equipaba las versiones bássicas anteriores. Gira hasta 16.000 rpm y está integrado en una unidad compacta que incluye la transmisión de una única velocidad y la electrónica de potencia, con un peso de apenas noventa kilogramos. La tracción trasera otorga al ID.4 Pro un carácter dinámico que no es habitual en un SUV de esta categoría, con una respuesta al acelerador limpia y directa, especialmente a velocidades medias.
La batería es de iones de litio con una capacidad neta de 77 kWh. Está alojada en el suelo del habitáculo en formato monopatín, protegida por una carcasa metálica estructural que contribuye a la rigidez del chasis y rebaja el centro de gravedad. La gestión térmica de la batería utiliza un circuito de refrigeración líquida que mantiene la temperatura en el rango óptimo tanto en climas fríos como calurosos. Volkswagen incluye de serie la función de acondicionamiento previo de la batería cuando el navegador detecta que el destino es un punto de carga rápida, preparando el paquete de celdas para recibir la máxima potencia posible. La potencia de carga en corriente continua alcanza los 175 kW máximos, permitiendo pasar del diez al ochenta por ciento de la batería en aproximadamente treinta minutos en condiciones óptimas. En corriente alterna, el cargador embarcado acepta hasta 11 kW, lo que permite una recarga doméstica completa en unas ocho horas desde un wallbox adecuado. El ID.4 ofrece tres modos de conducción seleccionables desde la pantalla central: Eco, Comfort y Sport. El modo Eco reduce la potencia máxima disponible, ajusta la climatización para consumir menos energía y suaviza la respuesta del acelerador, maximizando la autonomía a costa de cierta vivacidad. El modo Comfort es el equilibrio natural del coche, con una respuesta del acelerador progresiva y agradable que resulta la mejor opción para el uso cotidiano. El modo Sport libera la potencia máxima del motor, endurece la dirección y agudiza la respuesta al acelerador, transformando la experiencia de conducción de forma notable. Independientemente del modo seleccionado, el conductor puede ajustar el nivel de frenada regenerativa mediante dos paletas tras el volante o mediante el selector de cambio, que en posición B activa la máxima recuperación de energía y permite una conducción de un solo pedal en la mayoría de situaciones urbanas. Al volante del nuevo ID.4 El ID.4 en ciudad es, antes que nada, un coche cómodo y fácil. Su radio de giro de sólo 10,2 metros, especialmente reducido para sus dimensiones, facilita el aparcamiento y las maniobras en espacios urbanos estrechos. La tracción trasera que incorpora la versión Pro ofrece una agilidad de maniobra ligeramente superior a la de los modelos de tracción total, aunque en velocidades urbanas la diferencia es más conceptual que práctica. La respuesta del motor desde parado es suave pero contundente: no hay la patada inicial brutal que ofrecen algunos eléctricos más deportivos, sino un empuje progresivo y continuo que permite ganar velocidad con elegancia. Esto resulta ideal para el uso urbano intensivo donde la conducción agresiva no tiene cabida y la suavidad es más valorada que la velocidad máxima de aceleración. En carreteras secundarias y de montaña, el ID.4 Pro revela su carácter más claramente. No es un coche que invite a buscar el límite en las curvas, pero tampoco elude con torpeza los tramos sinuosos. La suspensión delantera McPherson y la trasera multibrazo ofrecen un equilibrio sólido, absorbiendo los imperfecciones del asfalto con eficacia y manteniendo el coche estable en las variaciones de carga en curva. El centro de gravedad bajo, consecuencia directa de la batería alojada en el suelo, contribuye a controlar los balanceos de carrocería que serían esperables en un SUV con estas dimensiones. La dirección asistida eléctricamente tiene una progresividad adecuada, ganando peso a medida que aumenta la velocidad y ofreciendo suficiente información sobre el agarre disponible, aunque sin la comunicación directa que tienen coches diseñados con vocación más deportiva.
El ID.4 Pro es un excelente coche de viaje. En autopista, con el control de crucero adaptativo activado, el coche sigue al tráfico con suavidad y precisión, y el conductor puede centrarse en la vigilancia del entorno sin fatiga. La insonorización a velocidades de crucero de 110-120 km/h es buena, con el ruido de rodadura como principal elemento sonoro pero sin llegar a resultar molesto en trayectos largos. La velocidad máxima se sitúa en 180 km/h para la versión Pro, frente a los 160 km/h de las versiones anteriores, una mejora significativa que amplía el margen de seguridad en adelantamientos y la versatilidad en países con límites más elevados. En el uso de viaje, la planificación de paradas de carga se convierte en parte de la experiencia. El navegador integrado, o mejor aún Apple CarPlay o Android Auto con ABRP (A Better Route Planner), calcula las paradas óptimas en función de la carga actual y el consumo esperado. La capacidad de hasta 175 kW en carga rápida supone una ventaja real respecto a rivales que siguen limitados a 100-120 kW. A 150 kW reales, una parada de veinte minutos puede añadir más de 200 km de autonomía, suficiente para completar etapas largas con una única parada en rutas peninsulares. Volkswagen incluye en España acceso a la red Ionity con condiciones ventajosas para propietarios de ID, lo que facilita las recargas en autopista con la máxima potencia disponible. El consumo en autopista a velocidad constante de 120 km/h se sitúa entre 18 y 21 kWh/100 km según las condiciones meteorológicas, temperatura y ocupación del vehículo. Batería y autonomía, realismo La autonomía homologada en ciclo WLTP para el ID.4 Pro de tracción trasera alcanza los 550 km. Como ocurre con todos los coches eléctricos, la distancia real que puede recorrerse con una carga completa depende de múltiples variables que el ciclo de laboratorio no puede reproducir con fidelidad. En condiciones favorables, con temperaturas entre 15 y 25 grados y una conducción moderada por carreteras secundarias y zona urbana, es posible acercarse a los 480-500 km. En autopista a 120 km/h y condiciones meteorológicas normales, la autonomía real se sitúa en torno a los 380-420 km, lo que implica una desviación respecto al dato WLTP de entre el 20 y el 30 por ciento. En invierno, con temperaturas inferiores a los cinco grados y uso intensivo de la calefacción eléctrica, esa cifra puede caer hasta los 300-320 km en autopista, lo que exige una planificación de ruta más cuidadosa en trayectos de más de 250 km. La gestión de la batería es uno de los puntos mejor resueltos del modelo. La curva de carga en corriente continua se mantiene relativamente plana entre el diez y el sesenta por ciento del estado de carga, con la potencia máxima de 175 kW sostenida durante un periodo notable antes de reducirse progresivamente. Esto se traduce en tiempos de carga más predecibles y eficientes que los de algunos competidores con curvas de carga menos optimizadas. El sistema de acondicionamiento previo de la batería, que se activa automáticamente cuando el navegador detecta un punto de carga en el itinerario, es uno de los elementos diferenciadores del ID.4 frente a rivales más básicos que no incluyen esta función. La degradación del paquete de baterías a largo plazo es otro aspecto positivo: los modelos de primera generación con varios años de uso real han mostrado una pérdida de capacidad inferior al diez por ciento después de más de cien mil kilómetros, lo que augura una durabilidad razonable del componente más costoso del vehículo eléctrico.
En comparación con sus rivales directos, el ID.4 Pro ofrece una autonomía WLTP competitiva aunque no líder del segmento. El Hyundai Ioniq 5 con batería de 84 kWh homologa hasta 570 km y tiene la ventaja adicional de la arquitectura de 800 voltios que permite recargas ultra-rápidas de hasta 220 kW, reduciendo sensiblemente los tiempos en parada. El Kia EV6 de batería grande también aprovecha esa arquitectura de 800V para cargas de hasta 240 kW, situándose a la cabeza del segmento en tiempos de recarga. El ID.4 trabaja a 400V, lo que limita su ventaja competitiva en los puntos de carga ultrarrápida, aunque los 175 kW reales son más que suficientes para la mayoría de situaciones cotidianas. El Tesla Model Y, su rival más vendido en Europa, tiene a su favor el acceso a la extensa red de Supercargadores, cuya cobertura y fiabilidad siguen siendo una referencia difícil de igualar. Conclusiones El Volkswagen ID.4 Pro es un coche que cumple con su orientación de coche eléctrico versátil y cómodo. Su propuesta parte de una base arquitectónica excelente gracias a la plataforma MEB, que le permite ofrecer un espacio interior generoso, una batería bien dimensionada y una experiencia de carga competitiva. El motor de nueva generación con 286 CV ha transformado sus prestaciones de forma notable respecto a generaciones anteriores, pasando de ser un SUV eléctrico con aceleración simplemente correcta a uno que puede defender su posición en cualquier situación de tráfico real. En autopista y en carreteras secundarias, demuestra que el confort y la autonomía son sus verdaderas virtudes, antes que la emoción dinámica o la exclusividad de materiales. Seguimos echando en falta algunos ajustes ergonómicos como aumentar de tamaño y cantidad de información la pantalla detrás del volante y algunos de los mandos táctiles como el del volumen y la incoprensible elección de ahorrar botones para los elevalunas. Por lo demás la experiencia de conducción es algo más refinada y con la potencia aumentada es aún más indicado para viajar cómodamente incluso grandes distancias gracias a la carga rápida de 175 KW. Un competidor sólido al que le penaliza en parte un precio en el que la competencia, sobre todo asiática, es muy competitiva.
Valoración final
8.5
NOTA
NOS GUSTA
Buen confort de marcha
Habitabilidad Maletero
A MEJORAR
Precio
Algunos detalles ergonómicos
RESUMEN
Un excelente coche eléctrico para viajar, con algunos detalles por pulir en la parte de la ergonomía y un precio que podría ser algo más competitivo.
Prestaciones8.5Diseño8.5Consumo8Confort9Sistema de infoentretenimiento8.5
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Preguntas frecuentes sobre Volkswagen ID.4 2026, medios
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