Santi Cazorla: «No solo es grande el que gana, también hay grandeza en la lucha y la superación»
La sonrisa de Santiago Cazorla González (Lugo de Llanera, Asturias, 13 de diciembre de 1984)), Santi para todo el mundo, ilumina el crepúsculo que cae sobre el Nuevo Carlos Tartiere en una fría tarde-...

La sonrisa de Santiago Cazorla González (Lugo de Llanera, Asturias, 13 de diciembre de 1984)), Santi para todo el mundo, ilumina el crepúsculo que cae sobre el Nuevo Carlos Tartiere en una fría tarde-noche de primavera. No es un día cualquiera. Se encienden los focos auxiliares del estadio y se va apagando el 26 de marzo de 2026, fecha en la cual el Real Oviedo cumple 100 años de existencia . La peliaguda situación del equipo, colista de Primera, y el descontento de la masa social con la pésima gestión de los dueños y la directiva han ensombrecido los actos de tan señalado aniversario, pero los aficionados, una vez más, han apretado los puños, han celebrado y se disponen a dar el último aliento soñando con el milagro de la permanencia. Los futbolistas que conforman plantilla del conjunto azul han acudido a la presentación del reportaje 'Orgullo, valor y garra' realizado y emitido por Movistar Plus+ con motivo de dicho centenario. Cazorla, capitán y líder, llega solo. Pese a su baja estatura y al enorme plumas negro que le abriga y le engulle, su figura luce y sobresale como lo hace cada vez que pisa el césped. Saludos, besos, fotos y objetivo preferente de los periodistas presentes. Ni un mal gesto, ni un reproche. Atiende a todos siguiendo con exquisita paciencia las sugerencias e indicaciones consensuadas por los responsables de comunicación del club y del citado canal televisivo, organizador del evento. Hasta que llega el turno de ABC. —¿Cuántas entrevistas le han hecho desde que regresó al Oviedo hace tres años?—No sabría decirlo. Es verdad que desde que he vuelto a casa he tenido bastante trabajo en ese sentido, pero bueno, siempre estoy abierto a hacerlas porque considero que también es algo que tengo que hacer, así que estoy encantado.Noticia relacionada general No No El fútbol no espera a los treintañeros: así se negocia para alargar una carrera Gonzalo Cabeza—En alguna de ellas le he escuchado hacerse a sí mismo la siguiente pregunta: ¿qué hago yo aquí con 41 años? ¿Ya conoce la respuesta?—Pues bueno, intentar sumar, ¿no? Cada vez que pasa el tiempo es más complicado porque la edad se nota y la gente joven viene apretando muy fuerte, pero procuro aportar en todo lo que pueda y así será hasta el final. El día que no lo puedo hacer, me echaré a un lado sin ningún problema.—¿Y está cerca ese día?—Sí, relativamente cerca. Soy consciente de la situación que tengo, al final cada día cuesta más y aunque no lo he decidido, tengo una idea en la cabeza. De momento lo llevo de la mejor manera posible. Procuraré disfrutar lo último que me queda, si fuera posible logrando la permanencia, y luego intentaré seguir sumando desde otro lado. «Procuraré disfrutar lo último que me queda y luego intentaré seguir sumando desde otro lado; no sé si me va a gustar entrenar»—¿Desde un banquillo como entrenador?—No sé si me va a gustar entrenar. Lo que sí sé es que quiero seguir ligado al mundo del fútbol para sumar y ayudar a mi club en todo lo que sea.—El club de su vida ha cumplido 100 años. No ha sido un camino fácil.—Efectivamente. Son 100 años en los que han pasado muchísimas cosas. Ahora estamos en Primera división, pero este equipo ha pasado por momentos muy complicados. Sin la afición este club no estaría donde está ahora. En los momentos duros han sido los primeros en dar un paso al frente, y eso es necesario que la gente lo vea. Y que lo conozcan los niños y los más jóvenes va a ser importante para que ese sentimiento oviedista de quienes ya tenemos una edad se mantenga con las nuevas generaciones. Que sepan que no solo es grande el que gana, también hay otro tipo de grandeza, la grandeza de la lucha y la superación.Noticia relacionada No No Fútbol El milagro de Cazorla: los sabios se maravillan de que vaya a jugar en Primera con 41 años Ignacio Romo—¿Y cómo vive usted personalmente todo lo que está sucediendo en el club este año?—En una situación que es difícil por el aspecto deportivo intento disfrutar porque es lo último, es mi casa y es el sueño que he querido cumplir desde niño. Ojalá esa situación fuera otra, pero con todo soy un privilegiado por jugar aquí, delante de mi gente y quiero disfrutarlo así hasta el final. Ojalá lo pueda hacer de la mejor manera y ayudando al equipo lo más posible.Un vecino másA menudo abusamos del adjetivo «normal» para describir a personajes populares. En el caso de Cazorla está más que justificado. Es habitual que, finalizado un encuentro del Oviedo como local, el capitán del equipo, acompañado de su familia, se mezcle sin problema ni agobios con los cientos de aficionados que se reúnen antes y después de los partidos en la Plaza Pedro Miñor cercana al estadio. Y a Santi te lo puedes encontrar también de paseo por el centro de la capital asturiana o tomando algo en cualquier terraza. Con total naturalidad.—¿Cómo se maneja semejante normalidad en un entorno, el fútbol, donde los jugadores cada vez parecen más alejados e inaccesibles?—Yo siempre he sido así, cercano, y la verdad es que vaya por donde vaya la gente me muestra un cariño especial. Que me pare la gente por la calle y me den las gracias por haber vuelto a casa es un orgullo para mí. Lo llevo con normalidad porque creo que hay que ser cercano con la gente, y eso es lo que intento.—Además de cariño, ¿le llega y le afecta la decepción y el sufrimiento del oviedismo por la situación deportiva del equipo?—Sí. Y duele. Porque después de 24 años soñando con volver y habiendo sido partícipe de ello, me hacía mucha ilusión jugar un año en Primera con este club y está siendo duro por muchas circunstancias. Aunque sabíamos que iba a ser una temporada complicada porque para los equipos que suben siempre es difícil mantener la categoría, no era lo esperado. Pero mientras haya esperanza vamos a seguir luchando, las matemáticas todavía están ahí. Vamos a intentar hacerlo lo mejor posible de aquí al final y, sobre todo, pase lo que pase, que la gente esté lo más orgullosa posible de nosotros.«Duele la situación; me hacía mucha ilusión jugar un año en Primera con este club y está siendo duro por muchas circunstancias»—Pase lo que pase, usted se llevará los aplausos que recibe en todos los estadios de España. Algo también fuera de lo común en una época tan convulsa y polarizada.—Me siento un privilegiado por lo que estoy viviendo dentro y fuera del campo. Siempre dije que por encima de títulos y trofeos yo me quedo con el cariño de la gente, es algo imposible de devolver.—De los grandes estadios, solo le queda por recibir el reconocimiento del público del Santiago Bernabéu.—He jugado muchas veces con otros equipos en el Bernabéu, pero desde que han hecho la nueva reforma no he vuelto, no lo conozco. Si Dios quiere voy a tener la suerte de ir con el equipo de mi tierra y será un día bonito y un partido especial para todos.—Y lo más probable es que ese día se siente de inicio en el banquillo. Almada (entrenador del Oviedo) dejó muy claro desde el principio que no le iba a utilizar como titular ni le iba a conceder muchos minutos. ¿Cómo lleva usted el rol de suplente?—Físicamente me encuentro bien y yo preferiría ser titular porque me cuesta menos entrar en el ritmo del partido que saliendo de suplente, pero siempre he respetado las decisiones de los entrenadores. Con todos los que he tenido he mantenido una relación de respeto. Como es normal en el fútbol, cada uno tiene sus ideas, yo también las entiendo e intento siempre ayudar en el día a día que es para lo que vine al Oviedo. No hay ningún problema ni lo ha habido nunca. Tengo que sumar estar con el grupo y asimilarlo de la mejor manera posible.—Hablando del Oviedo, del Real Madrid y de alineaciones, usted, como declarado defensor de los futbolistas formados en las categorías inferiores –cuando regresó al Oviedo, aceptó cobrar el salario mínimo (90.000€ entonces, 195.000€ en Primera), cedió sus derechos de imagen y exigió destinar el 10% de la venta de sus camisetas a la cantera del club—, ¿considera que los equipos españoles aprovechan o confían poco en los jugadores de sus canteras?—Depende de qué equipos. En el Villarreal yo vi de primera mano que es un club que tira mucho de cantera ; en el Celta, por ejemplo, ahora juega varios chavales que el año pasado estaban en el segundo equipo. Creo que el Oviedo necesita recuperar eso. Aparte de mí, cuando yo era niño salían de aquí futbolistas increíbles: Mata, Michu, Adrián López… Son jugadores que nacieron aquí, se criaron aquí y hay que volver a recuperar eso. Tenemos buenos chavales que vienen haciendo las cosas bien desde abajo y tienen que ser un pilar fundamental para el futuro de este club.—Entre ellos, otro Cazorla, Enzo, un juvenil que apunta a figura. ¿Qué consejos le da a su hijo?—No le doy mucho la tabarra. No estoy muy encima de él. Intento darle los consejos que creo que son necesarios, pero lo único que quiero y le pido es que disfrute y que vaya poco a poco conociendo los pasos que tiene el fútbol. Quiero que sea él mismo y que se sienta libre. Es verdad que tiene el pequeño problema de la comparación con su padre y eso no lo va a poder evitar, pero lo lleva bastante bien dentro de lo que cabe.—Con motivo del centenario del club visitaron recientemente el Vaticano, ¿qué le dijo el Papa?—Fue una experiencia muy bonita. Siempre es especial, son cosas diferentes que uno no está acostumbrado a vivir. Uno no sabe muy bien qué es lo que tiene que hacer en esos momentos. Fue muy breve, apenas puedes hablar con él. Tuve la suerte de darle la camiseta del centenario y es algo que me quedará en el recuerdo.
Preguntas frecuentes sobre Santi Cazorla: «No solo es
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