El gran error del embarazo: por qué quedarse quieta ya no es la mejor opción (y lo que dicen los médicos)

ABC Última Hora
6 de abril de 2026, 02:56
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Durante años, la consigna fue clara: descanso, prudencia y evitar esfuerzos. Sin embargo, la ciencia empieza a desmontar ese mensaje. Hoy, cada vez más especialistas coinciden en que el embarazo no es...

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El gran error del embarazo: por qué quedarse quieta ya no es la mejor opción (y lo que dicen los médicos)

Durante años, la consigna fue clara: descanso, prudencia y evitar esfuerzos. Sin embargo, la ciencia empieza a desmontar ese mensaje. Hoy, cada vez más especialistas coinciden en que el embarazo no es una etapa para detenerse, sino para moverse mejor .El mito del reposo marcó a generaciones. De hecho, pocas recomendaciones han calado tanto como la de « no hacer esfuerzos » durante el embarazo. Durante décadas, muchas mujeres han vivido la gestación con la sensación de que cualquier actividad podía suponer un riesgo. Esa idea, profundamente instalada en la cultura popular, empieza ahora a revisarse a la luz de la evidencia científica.Lejos de ser perjudicial, el ejercicio físico adaptado se perfila como una herramienta clave para mejorar la salud materna. Así lo demuestra un ensayo clínico desarrollado en el Hospital Universitario de Torrejón , que ha seguido durante años a un grupo de embarazadas para analizar el impacto real de mantenerse activa.Noticia relacionada general No No Encuentro Salud Cardiovascular en la mujer: prioridades compartidas en el marco europeo, organizado por ABC y Mujer Hoy La salud cardiovascular en la mujer exige un cambio de modelo clínico, social e institucional Rafael IbarraLa investigación, liderada por la obstetra Aranzazu Martín Arias, comenzó en 2014 con una muestra de unas 150 mujeres, divididas entre quienes realizaban ejercicio supervisado y quienes no practicaban actividad física durante la gestación. Los resultados del estudio no dejan margen para la duda. Las mujeres que realizaron ejercicio físico durante el embarazo presentaron mejoras significativas en varios indicadores clave de salud, tanto durante la gestación como en el posparto. «Los resultados no han podido ser mejores», señala la doctora Martín Arias, que destaca cómo el ejercicio influye en aspectos que van mucho más allá de la forma física. Uno de los datos más llamativos tiene que ver con la incontinencia urinaria, un problema frecuente tras el parto que, sin embargo, sigue siendo poco visible. En el grupo de mujeres activas, la incidencia fue notablemente menor, y esa mejora se mantuvo incluso seis meses después de dar a luz.El ejercicio no solo mejora el estado general, sino que puede evitar problemas futurosSi hay un punto en el que el estudio aporta un enfoque especialmente novedoso es en el análisis del suelo pélvico. Esta estructura, fundamental durante el embarazo y el parto, suele recibir atención cuando aparecen las consecuencias, pero no tanto desde la prevención. En este caso, los investigadores realizaron ecografías para evaluar posibles lesiones, y comprobaron que las mujeres que habían seguido el programa de ejercicio presentaban un menor daño en esta zona. El hallazgo es relevante porque introduce una idea clave: el ejercicio no solo mejora el estado general, sino que puede evitar problemas futuros. «Fue un descubrimiento porque no se había estudiado nunca antes», apunta la especialista.Otro de los efectos observados se produjo en el momento del parto. Las mujeres que se mantuvieron activas llegaron a esa fase en mejores condiciones físicas, con mayor resistencia y control corporal. Aunque cada parto es diferente, los profesionales implicados en el estudio coinciden en que esta preparación influye en cómo se afronta el proceso. A ello se suma una recuperación posterior más rápida, con menos molestias y una vuelta más ágil a la rutina. Este aspecto cobra especial importancia en los primeros meses tras el nacimiento, cuando las exigencias físicas y emocionales son elevadas.El estudio también analizó el perfil lipídico de las embarazadas, un factor que puede alterarse durante la gestación. Los resultados mostraron que el ejercicio favorece el aumento del colesterol HDL, conocido como «colesterol bueno», tanto durante el embarazo como en el posparto. Este dato introduce un elemento adicional en la ecuación: el impacto del ejercicio no se limita al embarazo, sino que puede tener efectos en la salud cardiovascular futura de la mujer.No vale cualquier ejercicioUno de los errores más frecuentes es pensar que cualquier actividad sirve. El ensayo deja claro que la clave está en el tipo de ejercicio y en cómo se realiza. El programa incluía tres sesiones semanales guiadas por profesionales, con una combinación de trabajo aeróbico, fuerza, ejercicios de suelo pélvico, equilibrio y estiramientos. Además, cada rutina se adaptaba a la fase del embarazo, lo que permitía ajustar la intensidad y evitar riesgos. Este enfoque personalizado marca la diferencia entre una práctica beneficiosa y una que puede no ser adecuada.Más allá de este estudio, la comunidad médica coincide cada vez más en la necesidad de abandonar el sedentarismo durante el embarazo, siempre que no existan contraindicaciones. Los especialistas recomiendan actividades de bajo impacto, adaptadas a cada etapa y supervisadas cuando sea necesario. Caminar, nadar o seguir programas específicos para embarazadas son algunas de las opciones más habituales. También insisten en la importancia de escuchar al cuerpo y evitar tanto el exceso como la inactividad prolongada.Cada trimestre, un objetivo distintoEl ejercicio durante el embarazo no es uniforme, sino que evoluciona a medida que cambian las necesidades del cuerpo. En el primer trimestre, el objetivo suele ser mantener la actividad sin grandes exigencias. En el segundo, muchas mujeres pueden aumentar la intensidad de forma moderada. En el tercero, el foco se centra en preparar el cuerpo para el parto, con especial atención al suelo pélvico y la movilidad. Este enfoque progresivo permite adaptarse a cada momento sin renunciar a los beneficios del ejercicio. Pero uno de los grandes retos sigue siendo trasladar este cambio de mentalidad a la práctica clínica habitual. Durante años, la falta de estudios llevó a recomendaciones conservadoras que todavía persisten en algunos entornos. «Si conseguimos convencer a las mujeres de hacer deporte durante el embarazo, pero también a los profesionales para que lo recomienden, habremos dado un gran paso», subraya Martín Arias.No todos los embarazos son igualesA pesar de los beneficios demostrados, los expertos recuerdan que cada embarazo es diferente. Por ello, cualquier programa de ejercicio debe adaptarse a la situación de cada mujer y contar con la supervisión adecuada. Factores como la condición física previa, la evolución del embarazo o posibles complicaciones deben tenerse en cuenta antes de iniciar o mantener una rutina.Más allá de los datos clínicos, hay un elemento que se repite en el testimonio de las mujeres que participaron en el estudio: cómo se sentían. La práctica regular de ejercicio se asoció a una mayor sensación de energía, mejor descanso y una vivencia más positiva del embarazo. En una etapa marcada por cambios constantes, este factor adquiere un valor añadido. El embarazo activo no es una moda, sino un cambio de enfoque respaldado por la evidencia científica. Estudios como el del Hospital Universitario de Torrejón contribuyen a consolidar una idea que gana peso en la práctica clínica: moverse, cuando se hace bien, forma parte del cuidado.MÁS INFORMACIÓN noticia Si A los 67 o con 25 semanas de embarazo: por qué el CrossFit es para (casi) todos noticia Si Colágeno, vitaminas, probióticos... el cóctel de suplementos que puede ser peligroso para la salud noticia No Los dos consejos de la atleta paralímpica Susana Rodríguez para que cualquier niño alcance su meta noticia No Cómo ser madre cuando tu enfermedad se trata con anticonceptivosEl ejercicio físico durante el embarazo, cuando está adaptado y supervisado, no solo es seguro, sino que contribuye a prevenir problemas como la incontinencia, protege el suelo pélvico, mejora el parto y facilita la recuperación posterior. A ello se suma su impacto positivo en el bienestar general y en algunos indicadores de salud como el colesterol. Lejos de las recomendaciones tradicionales basadas en el reposo, la evidencia actual invita a replantear el papel del movimiento durante la gestación, siempre desde la prudencia y el asesoramiento profesional.

Fuente original:ABC Última Hora

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El gran error del embarazo: por qué quedarse quieta ya no es la mejor opción (y lo que dicen los médicos). Te contamos todos los detalles en este artículo de Noticias Diarias.

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