El arzobispo de Oviedo carga contra las «guerras que enfrentan y destruyen pueblos»

ABC Última Hora
3 de abril de 2026, 12:33
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«Las Siete Palabras de Jesús juzgan las situaciones sórdidas que a diario aparecen en todos los estratos de la sociedad», alertaba este Viernes Santo el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes...

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El arzobispo de Oviedo carga contra las «guerras que enfrentan y destruyen pueblos»

«Las Siete Palabras de Jesús juzgan las situaciones sórdidas que a diario aparecen en todos los estratos de la sociedad», alertaba este Viernes Santo el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, al pronunciar precisamente desde la Plaza Mayor de Valladolid el Pregón de las Siete Palabras, organizado por la cofradía del mismo nombre. Un significativo acto de la Pasión vallisoletana , que se celebra desde 1932, y en el que se proclaman las siete palabras últimas que Jesús pronunció desde la Cruz.Y asido a esas frases, monseñor Sanz Montes, en un pregón con gran carga de actualidad y alusiones políticas, aunque sin nombres específicos, aprovechaba para clamar contra quienes declaran «las guerras que enfrentan y destruyen los pueblos». «No sabemos lo que hacemos, no«, advertía en la 'primera palabra': «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Punto en el que, recordando a Jesús ya en la cruz, censuraba también el proceder «cuando mentimos a mansalva para salvar a toda costa nuestras prebendas y nuestras gobernanzas, cuando robamos lo que no nos pertenece con la codicia más pendenciera». «O abusamos de los más inocentes con una perversión que mata », proseguía ante una concurrida ágora y rodeado por una rica iconografía de Jesús atado a la cruz, en uno de los actos más significativos de la Pasión de Valladolid. Así como «cuando manchamos la belleza con nuestras apariencias más zafias, cuando envilecemos la bondad con un embrutecimiento de maldad calculada y cuando relativizamos la verdad con una post-verdad que a sabiendas engaña ».«No sabemos lo que hacemos, ni entonces ni ahora», ahondaba el arzobispo de Oviedo en esas similitudes entre lo ocurrido hace más de dos mil años y la actualidad con las que tejía su pregón. «Es la ignorancia más culpable que no nos atenúa nuestra responsabilidad cotidiana en lo personal y en lo social», advertía el prelado. «Pero la oración de Jesús al Padre sigue llegando como clamor que intermedia pidiendo perdón que nos salva», añadía. 'Hoy estarás conmigo en el Paraíso', la segunda palabra de Jesús en la Cruz, y en la que monseñor alertada de que «estamos tantas veces secuestrados por otros nombres y ejemplos que nos roban la atención con sus palabras vacías, sus corrupciones diversas, sus pretensiones inconfesables ». 'Mujer, ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre', la tercera palabra; siendo la cuarta: 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, en la que se preguntaba si «¿no hemos experimentado en nuestra vida ese mismo desgarro cuando la incomprensión de los cercanos, la huida cobarde de los amigos, el acoso de los adversarios, la injusticia calculada y la persecución insidiosa nos llega en el momento más inoportuno para no brindarnos la ayuda que necesitamos?», lo mismo que Jesús. «Todos hemos experimendao ese zarpazo al embridar el abandono de soledad ante una enfermedad imprevista, una catástrofe natural que nos desbarata o un desaguisado de mala gobernanza que nos deja al pairo de la intemperie».Aliento a las esperanza'Tengo sed', la quinta palabra, en la que el arzobispo ovetense también ponía en la actualidad lo dicho por Jesús: «Quien tiene un corazón endurecido por las trampas de su corazón o por los chantajes de ídolos que ni colman ni claman se situará en ese umbral de una vida zafia, apagada, mediocre y sin horizonte de alegría y esperanza». « Ojalá escuchemos la voz que nos abre al amor y al agua para los que fuimos hechos de veras», llamaba también con un aliento a la esperanza, a la vez que señalaba las «contradicciones contemporáneas» en «este mundo opulento, frívolo e insolidario cuando asistimos con pasmo al vacío del que se llena nuestra nada».Sermón de las Siete Palabras, este Viernes Santo en Valladolid capital, pronunciado por monseñor Sanz Montes, arzobispo de Oviedo. Rubén OrtegaEse «dame un poco de sed, que me estoy muriendo de agua», ejemplificaba que «así, justamente así, al revés, sería el grito de una generación que teniéndolo casi todo, parece que no logra descubrir el sentido de la vida cuando hay falsas aguas para una sed verdadera».«Seamos sus cirineos y seamos cirineos de los que hoy malviven y malmueren en sus vías dolorosas por tantos motivos y en tantos escenarios», instaba en la sexta, 'Todo está cumplido'. Para llegar a la séptima, 'Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu', cuando monseñor Sanz Montes clamaba contra los «cuántos momentos de dolor en un sinfín de circunstancias entre el desprecio de quien no comprende, la injusticia del que abusa, la soledad de quien se aísla o es marginado , la enfermedad que te impone fecha de caducidad cuando más duele, la vida, la muerte que te desgarra arrebatándote lo que más quieres.Y un epílogo a un Pregón -anunciado desde primera hora por las calles de la ciudad a caballo- en el que monseñor Sanz Montes volvía a poner en la actualidad esas palabras de Jesús o la «traición de los Judas modernos, en este acto que sirve de 'antesala' a la Procesión General de este Viernes Santo en Valladolid, declarada de Interés Turístico Internacional y en la que 33 pasos saldrán a la calle.

Fuente original:ABC Última Hora

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