A la Madrugá ya no le quedan hebillas en el cinturón para apretarse

ABC Última Hora
3 de abril de 2026, 12:46
9 min de lectura

Hasta la Giralda se apagó momentáneamente en una Madrugada en la que las seis cofradías se exprimieron todo lo humanamente posible para evitar los tapones y lograr cuadrar sus tiempos de paso. Lo cier...

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A la Madrugá ya no le quedan hebillas en el cinturón para apretarse

Hasta la Giralda se apagó momentáneamente en una Madrugada en la que las seis cofradías se exprimieron todo lo humanamente posible para evitar los tapones y lograr cuadrar sus tiempos de paso. Lo cierto es que la jornada con los cortejos más largos de la Semana Santa y también la que ha experimentado un crecimiento más exponencial en los últimos años, que ya cuenta con 15.000 nazarenos , no las tenía todas consigo para salir adelante sin grandes retrasos acumulados ni cruces eternos.Pese al trabajo de los diputados mayores de gobierno y los cuerpos de nazarenos, que en algunos casos discurrieron prácticamente en manifestación desde la salida, la Madrugada no consiguió evitar que los minutos fueran cayendo hasta pasar de la noche al día . La jornada se saldó con tres cuartos de hora de retraso. La sensación es clara: el cinturón se ha apretado ya hasta la última hebilla y no hay forma de constreñirlo más sin medidas de envergadura, más allá de los parches de los últimos años, que desde el primer momento se veía que iban a ser pan para hoy y hambre para mañana. Ese mañana ha llegado de forma inevitable .Desde los albores de la noche se pudo notar el compromiso de las hermandades por comprimirse y aplicar la mayor de las disciplinas en una jornada cuyos tiempos son más difíciles de cumplir cada año y cuya principal novedad en 2026 era el adelanto de quince minutos que supuso que tanto el Silencio como el Gran Poder estableciesen más temprano sus salidas . Llegado el momento, tanto la Esperanza de Triana como la Macarena, que salió antes de su hora, pusieron en la calle sus cortejos directamente en fila de tres. El Silencio, que abrió los desfiles procesionales en la carrera oficial a la una con el lúgubre lamento de sus pitos, dejó un minuto de adelanto en Campana y cuatro en la Catedral. De hecho, entró en San Antonio Abad con un cuarto de adelanto.Sin embargo, la tónica general que adquirió la jornada fue bien distinta. A medida que avanzaban las horas, la Madrugada se iba complicando . El Gran Poder dejó nueve minutos de retraso en Campana, y el Calvario, diez. Aunque los recuperaron en la Catedral, la jornada de iba lastrando y, como efecto de la pescadilla que se muerde la cola, su difícil ingeniería comenzó a fallar. El cortejo del Gran Poder con sus pasos pasó un largo rato detenido en el Arenal sin poder avanzar de Santas Patronas a Gravina mientras la Esperanza de Triana se apresuraba en dejar expedito el cruce de San Pablo, algo que hizo con mucho esfuerzo a las 4.57 horas.A esa hora venía ya por las sinuosas calles de su recorrido de ida la última cofradía de la jornada, los Gitanos, que tuvo que esperar para entrar en la carrera oficial más de media hora después de lo previsto para la venia, con el paso de palio parado mucho tiempo en el entorno de la Encarnación. Como viene ocurriendo en los últimos años, la hermandad entró en Campana coincidiendo con la amanecida, siendo cada año que pasa un poco más del Viernes Santo que de la Madrugada, como reclaman desde el antiguo convento del Valle.A vueltas con las sillitasLas acampadas volvieron a ser protagonistas en una noche tan mágica como incómoda. Los agentes del orden tuvieron que desmontar chiringuitos en la calle Pureza previamente a la salida de la Esperanza de Triana, mientras entornos como el Duque y la calle Jesús del Gran Poder lucían murallas de personas sentadas sin intención de dejar pasar a nadie desde bien temprano. Algo similar ocurría en el Arenal tras el paso del Gran Poder, horas antes de que llegase la comitiva trianera. A la crisis espaciotemporal de los cortejos se sumaba un año más la crisis de educación y comportamiento de ciertos sectores del público.Detalles memorablesEl Señor del Gran Poder en la Madrugada de la Semana Santa de 2026 Juan FloresUna de las estampas de la noche fue la que ofreció Jesús del Gran Poder. El Señor de Sevilla lucía imponente y mayestático sobre su paso de Ruiz Gijón revestido con la conocida como túnica de los devotos , ejecutada por el taller de Santa Bárbara bajo diseño de Javier Sánchez de los Reyes. Una prenda que acentuaba más si cabe el carácter divino del Señor durante su andar racheado por las calles del Centro de la ciudad.De liso iba en cambio el Señor de la Salud de los Gitanos , cuya cofradía volvió a padecer los retrasos acumulados del día. En el palacio de Dueñas se vivió uno de los momentos más especiales cuando Cayetano Martínez de Irujo llamó al paso de Cristo y dedicó la levantá al mítico capataz Juan Manuel Martín Núñez y a su madre, la duquesa de Alba, de cuyo nacimiento se cumple un siglo. La Virgen de las Angustias lucía el manto azul pavo bajo su paso de palio al encontrarse el que donó Cayetana de Alba expuesto en su muestra conmemorativa de los cien años.Eterna dualidadLa Macarena, en la Madrugada de la Semana Santa de Sevilla 2026 Víctor RodríguezLa Madrugada se adelantaba quince minutos , pero en la práctica dio comienzo a las once de la noche, cuando la hermandad del Gran Poder pidió la venia en la basílica de la Macarena para cumplir la concordia de 1903. La Resolana estaba a rebosar de personas y las filas de nazarenos iban entrando en un goteo incesante en la hora previa a que diera comienzo oficialmente la Madrugada, aunque la presidenta de la Comunidad de Madrid, presente en la ciudad, la confundiera con el Jueves Santo.La algarabía terminó de explotar cuando las puertas se abrieron de par en par y, diez minutos antes de lo previsto, echó a andar la cruz de guía. Los tramos de nazarenos iban saliendo de distintos puntos, no todos del atrio. Este año eran aún más los lugares para que formara la multitudinaria comitiva de San Gil. Desde el balcón apenas cabían más autoridades y políticos contemplando la escena : desde el alcalde, José Luis Sanz, hasta el anterior primer edil y portavoz socialista, Antonio Muñoz, pasando por personalidades nacionales como la ministra de Educación, Milagros Tolón, y otras de rango autonómico, como la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, o el delegado de la Junta en Sevilla, Ricardo Sánchez. Isabel Díaz Ayuso , por el contrario, prefirió vivirlo todo desde el interior del templo y pasar más desapercibida.En menos de media hora había salido todo el cortejo del Señor de la Sentencia a la calle. Antonio Santiago hijo dedicó a su abuelo la última levantá antes de que el misterio cruzase la puerta de la basílica a eso de las doce y veinte de la noche seguido de una interminable hilera de antifaces verdes. El reloj marcaba las 1.48 horas cuando la Virgen pisó el suelo de Sevilla. Lo hacía por primera vez después de todos los sucesos del pasado año, los que culminaron con el feliz regreso de la imagen el 8 de diciembre. Las miradas de agradecimiento y las lágrimas de emoción de los devotos lo decían todo sin mediar palabra. Sonó 'Pasa la Virgen Macarena' ya con el paso cruzando el Arco, estampa emblemática de la Semana Santa de Sevilla donde las haya que este año se ha recuperado con el cortejo de más de cinco mil integrantes.El Silencio: Dejó adelanto en la carrera oficial y su palio entró quince minutos antes de lo previsto en San Antonio Abad. El Gran Poder: El Señor salió por primera vez en la Madrugada con la túnica de los devotos, bordada en oro en el taller de Santa Bárbara en 2020. La Macarena: La cofradía volvió a cruzar el Arco al salir de la basílica y la calle Correduría. No dejó ni un minuto de retraso en Campana, pero se le escaparon 13 en la Catedral. El Calvario: Dejó un retraso de 10 minutos en la Campana que no sólo recuperó en la puerta de Palos, sino que además ganó tres minutos en dicho punto. La Esperanza de Triana: Pese a que se afanó por despejar el cruce de San Pablo y por encajarse en la carrera oficial, dejó 12 minutos de retraso en Campana. Los Gitanos: Cayetano Martínez de Irujo dedicó la levantá en el palacio de Dueñas a su madre, la duquesa de Alba, de cuyo nacimiento se cumple un siglo este año.Del otro lado del río ya llegaban a Sevilla los nazarenos de la Esperanza de Triana , también en fila de a tres desde que salieron de la capilla de los Marineros. El Cristo de las Tres Caídas llegaba al Altozano despertando a las masas que allí lo esperaban tras dejar atrás una aforada calle Pureza. Los sones de las cornetas y tambores retumbaban por el Guadalquivir mientras seguían saliendo los tramos de la Virgen.No fue hasta las 3.12 horas cuando el paso de palio se encontró con quienes aguardaban para verla desde hacía muchas horas. El exceso se hizo norma desde que el paso voló al cielo y la banda de las Cigarreras comenzó a tocar. Las petaladas no cesaron en toda la calle , dejando el techo de palio cuajado de flores de todos los colores y a la Virgen llena de piropos lanzados al viento. «Eres la primavera en la calle», expresaba uno de ellos mientras la cuadrilla mecía a la Virgen al son de Campanilleros cuando ya asomaba al final de Pureza. Triana estaba a punto de entregarle su Esperanza a Sevilla. La esperanza a la que cada vez cuesta más aferrarse, por el contrario, es aquella necesaria para confiar en que la Madrugada tiene solución. Por el momento no se ha encontrado .

Fuente original:ABC Última Hora

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