¿Hay lectores para tanto escritor? El 10% de los libros en España son ya autoeditados
«Escribir no es normal, lo normal es leer y lo placentero es leer, incluso lo elegante es leer», afirmaba el escritor Roberto Bolaño en una entrevista en el diario El Mercurio en los 90, en la que lle...
«Escribir no es normal, lo normal es leer y lo placentero es leer, incluso lo elegante es leer», afirmaba el escritor Roberto Bolaño en una entrevista en el diario El Mercurio en los 90, en la que llegaba a describir el arte de escribir como «un ejercicio de masoquismo». Sin embargo, si Bolaño levantara la cabeza descubriría cómo cada vez son más los que, a tenor de los datos, deciden pasar por «ese instante de locura». En 2025, los agentes privados (editoriales y autores) inscribieron un total de 84.333 ISBN (el código único que sirve para definir un título). Es un 17% más de los que se publicaron hace una década, según los datos del Ministerio de Cultura conocidos hace unos días y analizados por ABC. La cifra supone también un incremento del 2% respecto al año anterior. Por contra, la proporción de lectores en el mismo periodo solo creció un 0,7%, como refleja el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025. ¿Se está editando por encima de nuestras posibilidades de lectura? «Llevo justo 20 años publicando ininterrumpidamente en España y Latinoamérica», comenta Mario Escobar, autor de 'La prisionera del trono' o 'Canción de cuna de Auschwitz', entre otros. «He trabajado con casi todos los grupos editoriales y también me he autopublicado -continúa-. Creo que hay un exceso de publicación», una buena noticia a su juicio porque «significa que hay muchos escritores, ideas... Hay apuestas de las editoriales». «Siempre hay más obras que público», apunta el profesor de sociología de la cultura de la Universidad de Valencia Joaquim Rius. «Esto es algo estructural del mundo cultural desde siempre, pero ahora igual el descalce es más grande». Ante esa idea de sobreproducción, el presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Manuel González, apunta: «Los editores somos gente que necesitamos hacer prueba y error. Cuando pones en marcha un libro es porque te gusta, crees que tiene los elementos de calidad suficientes como para arriesgar tu dinero y colocarlo en el mercado y lo haces. A veces aciertas y otras veces no». En este sentido, González pone en tela de juicio los datos publicados por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), quienes estiman que el 50% de los títulos no venden ni un ejemplar y que sólo el 4,5% logra pasar de los 100 libros. El presidente de FGEE reniega de las acusaciones de estar «asfixiando el mercado»: «No podemos compartir esa afirmación. Nos parece como mínimo temeraria», lamenta. «Estamos garantizando una oferta continuada. El 67% de las ventas que facturan son libros de fondo, con más de un año de antigüedad, y el 33% son esas novedades. Por tanto, no estamos sobrecargando el mercado con una oferta que nadie quiere», subraya el presidente del gremio de editores. Una de las consecuencias de ese incremento en la oferta radica en el tiempo de permanencia de los textos en los lugares más visibles de los establecimientos. «Los libros duran muy poco en las librerías. Antes, tu libro podía estar uno o dos años en ellas. Hoy apenas están uno o dos meses porque hay muchas novedades y eso hace difícil que se consoliden», explicar el escritor de novelas Mario Escobar Dentro del total de nuevos libros inscritos en el ISBN en 2025 por agentes privados, un incremento notable se registra por parte de los autores-editores, es decir, aquellos que deciden publicar sin pasar el filtro de una editorial (o que lo han intentado y han sido rechazados). Estos alcanzan ya el 10% del total de libros publicados en España, lo que en términos numéricos supone un incremento del 24% en el último año. Asimismo, el número de autores-editores sumó casi mil más en el último año, lo que supone una subida del 33% en la última década. ¿Por qué son más los visitados ahora por la musa de la escritura? «El hecho de tener un hijo, plantar un árbol y publicar un libro es una cosa que viene de muy atrás», señala González. «Los procesos tecnológicos que se han desarrollado en los últimos años han permitido, con tiradas muy cortas, dar forma a un escrito y de convertirlo en un libro. Está al alcance de mucha más gente de lo que lo era hace unas décadas o hace un siglo», reflexiona. Para el sociólogo de la Universidad de Valencia la clave está en que publicar un libro sigue siendo un «marcador de estatus cultural», que utilizan perfiles de diversos ámbitos como periodistas, influencers , políticos... «Es un poco, entre comillas, comprarse los títulos de nobleza cultural». Ante el avance de la autoedición cabe preguntarse hasta qué punto necesitan ya los escritores la figura de un editor cuando ellos mismos podrían poner su obra en el mercado. «El hecho de que te autoedites hoy sí tiene salida. Ahí están los datos», asegura Escobar que ha probado tanto la autoedición como la publicación con editorial. «Hay muchas plataformas -continúa-, incluso tienes la opción del libro electrónico. Tienes la oportunidad de vender tu libro a nivel mundial. La autoedición se ha profesionalizado completamente. Cuentas con correctores, campañas de marketing… Hay tanto nivel o más que cuando publicas con las editoriales. Mueves tu libro de manera más ágil y rápida y puedes utilizar las redes sociales para dar a conocer tu obra. Además, en internet, compites a nivel de igualdad, no como en las librerías, donde están los autores consagrados». A este respecto, el sociólogo Joaquim Rius señala que al igual que en otros ámbitos culturales como la música, los casos de éxito en la autopublicación existen, pero como «anécdota». «Una cosa es publicar y la otra es tener capacidad de atraer la atención», afirma, aunque reconoce que «antes las editoriales comerciales hacían de gatekeepers , de porteros de entrada, que podían restringir la oferta y seleccionar, a veces con criterios adecuados y otras veces podían tener sesgos». No obstante, el sociólogo destaca la importancia de contar con una editorial si se persigue tener cierta relevancia cultural. «Las editoriales siguen siendo clave, al menos en el 90% de los casos, en crear una atención para el autor», afirma. «El discurso este famoso de la desintermediación del mundo cultural es falso. Cada vez se van viendo más ejemplos. Necesitas editor, necesitas un equipo que ponga tu libro y lo haga sobresalir». Para Escobar, el decantarse por una u otra opción depende de cómo sea el autor. «Si eres una persona proactiva e inquieta, la autopublicación puede ser mejor opción porque tienes el control de todo el proceso y es muy transparente. Puedes ver cuánto y dónde vendes al minuto en cualquier parte del mundo», explica. «Las editoriales tienen en cuenta las ventas, pero gracias a ellas tu libro puede ser traducido, estas físicamente en las librerías, puedes ir a ferias…». En la brecha que existe entre quien autopublica y quien cuenta con el aval de una editorial, se han colado las empresas que cobran a los autores por encargarse del proceso de edición y difusión de sus obras. Éstas contribuyen también a engordar, de manera importante, la cantidad de libros que se publican cada año, aunque no se puede saber el dato exacto de cuánto suponen ya que el ISBN no distingue a este tipo de editoriales de las tradicionales. La más grande de ellas es Círculo Rojo que desde 2008, según la base de datos de libros editados en España, ha registrado 32.607 títulos, lo que supera a sellos como Anagrama (4.744), Tusquets (2.608) o Alianza Editorial (13.893). Según la cifra proporcionada por la propia editorial a ABC, el pasado año llegaron a publicar casi 3.000 obras nuevas, lo que según el presidente de la Federación del Gremio de Editores les situaría al nivel de las más importantes. «Si ellos dan ese dato pueden estar en el rango de las editoriales más grandes, pero está claro que en cifras de facturación no figuran entre las que más facturan», argumenta. «Habría que cuestionar que muchas de esas obras no llegan al circuito comercial. Los propios autores distribuyen muchas veces una cantidad limitadísima de ejemplares en el círculo más próximo: familiares, amigos…» Pese a la escasa penetración que conforme a su facturación puedan tener este tipo de obras, según los datos facilitados por la editorial, cada vez son más los que se lanzan al oficio de la escritura. Tal y como explica a este diario la directora de Círculo Rojo, Susana Aragón López, desde sus inicios en 2008 «el crecimiento ha sido constante, especialmente en los últimos años»: «El volumen de publicaciones ha seguido una tendencia al alza en 2024 y 2025, reflejando tanto el auge de la autoedición como el interés creciente de los autores por modelos más flexibles y con mayor control sobre sus obras». No obstante, pese al volumen de publicación, desde la FGE aseguran que no admiten a este tipo de empresas como socias ya que aunque la actividad que llevan a cabo es «legítima» porque «siempre han existido servicios de reprografía o trabajos de prestación de servicios editoriales», en «el sentido estricto que marca la ley», no son editores porque no son las que «ponen el dinero para llevar a cabo su programa editorial». Para acabar de saturar un poco más la oferta, la irrupción de la inteligencia artificial en el mercado editorial está provocando que plataformas como Amazon, según advierte el sociólogo Joaquím Rius, se enfrenten a la recepción diaria de miles de manuscritos, muchos de ellos generados por bots o mediante estrategias empresariales que buscan rentabilizar la suma de pocas ventas de muchos títulos. Este «boom» tecnológico, que permite a un solo autor registrar cientos de ISBN en un año —como explica Manuel González—, se produce además en un escenario de vacío regulatorio, donde el papel de la editorial cobrará todavía más importancia a la hora de seleccionar. «Lo que está detrás de un sello editorial es coherencia en lo que publicas, que se manifiesta en cuidar tus colecciones, cuidar a tus autores y mantener siempre un respeto hacia el público que te compra los libros», subraya. «La amenaza que ahora mismo hay es que si todo el mundo recurre a la inteligencia artificial, va a ser necesario establecer mecanismos de control para garantizar que la obra responde al trabajo de la propiedad intelectual y no al de una generación de una máquina, ahí el papel del editor va a ser fundamental». Según el 'II Libro Blanco del Escritor. Escribir y traducir en tiempos de Inteligencia Artificial Generativa' (2025), elaborado por la Asociación Colegial de Escritores de España, «sólo una minoría puede dedicarse en exclusiva a esta actividad y vivir económicamente de ella» por lo que «tener otra actividad profesional remunerada es fundamental para poder contar con ingresos suficientes para vivir». «Si uno en términos racionales lo piensa, no sale a cuenta el tiempo, el esfuerzo… de ser escritor», reflexiona Rius, «pero son personas que tienen una motivación artística-cultural y lo quieren intentar. Es casi una lotería». «Yo, desde 2010, tengo el privilegio de vivir sólo de la literatura», afirma Escobar orgulloso. «Ojalá que el autor, que es el que produce el bien, se beneficie un poco más de su propia obra que parece que es el que menos recibe en toda la cadena editorial».
Preguntas frecuentes sobre ¿Hay lectores para tanto escritor?
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