Una revisión de estudios científicos cuestiona la eficacia de los nuevos fármacos del alzhéimer
La revisión de una decena de estudios científicos con más de 20.000 pacientes que tomaban los nuevos y prometedores fármacos contra el alzhéimer ha caído como un jarro de agua fría. La conclusión es q...

La revisión de una decena de estudios científicos con más de 20.000 pacientes que tomaban los nuevos y prometedores fármacos contra el alzhéimer ha caído como un jarro de agua fría. La conclusión es que tras 18 meses de tratamiento, los efectos sobre el deterioro cognitivo son casi inexistentes o insignificantes, «situándose muy por debajo de los umbrales establecidos para considerar la diferencia mínima clínicamente importante», concluye una revisión sistemática realizada por Cochrane. Esta organización internacional se dedica a elaborar evidencia de calidad , algo así como el patrón de oro de la evidencia que después utilizan organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud. Los nuevos fármacos contra el alzhéimer, como lecanemab o donanemab, son anticuerpos antiamiloides, que tienen como objetivo eliminar las placas de beta-amiloide que se acumulan en el cerebro de las personas con alzhéimer. No son medicamentos pensados para curar la enfermedad, pero sí para que, utilizados en una fase temprana, el deterioro cognitivo y funcional sea mucho más lento. Sin embargo, el objetivo no parece haberse logrado. Los revisores de Cochrane han estudiado los resultados de 17 ensayos clínicos con 20.342 personas diagnosticados con una demencia leve debido a la enfermedad de Alzheimer. En estos estudios se había comparado un tratamiento simulado o placebo con cinco anticuerpos monoclonales diferentes: aducanumab, bapineuzumab, crenezumab, donanemab, gantenerumab, lecanemab y solanezumab.Noticia relacionada general No No «Con 47 años pensé: ¿cómo voy a tener párkinson? Si yo no tiemblo» Jaime ParejoTras un año y medio de tratamiento, los anticuerpos monoclonales tuvieron poco o ningún efecto sobre la gravedad de los síntomas de la demencia ni sobre el deterioro de la memoria. Solo se observó una pequeña mejoría en la realización de tareas cotidianas más complejas, como hacer la compra, gestionar dinero, tomar la medicación y utilizar el transporte. Sin embargo, se notificó inflamación cerebral, como efecto secundario en 119 enfermos, un pequeño aumento de microhemorragias cerebrales, aunque no elevó la mortalidad. Estos daños colaterales no sucedían con mayor frecuencia que en los que fueron tratados con placebo.Los autores concluyen que aunque se observan ligeras mejoras en distintos test, en la práctica, no sirven para mantener una cierta independencia o mejorar su vida cotidiana.La aprobación de los primeros anticuerpos monoclonales no fue un proceso sencillo. Tras décadas sin ningún avance en alzhéimer, esos medicamentos se vieron como la primera esperanza para luchar contra una enfermedad para la que no había tratamiento. Las agencias europeas y de Estados Unidos aprobaron con dudas los primeros fármacos por considerar que los beneficios no son lo suficientemente importantes en comparación con sus riesgos potencialmente mortales. Pero la presión de los enfermos pesó en su autorización final.¿Tiene sentido seguir utilizándolos?El nuevo estudio tendrá implicaciones desde la gestión pública, augura SMC Jordi Pérez-Tur, investigador en el Instituto de Biomedicina de Valencia del CSIC: «El coste anual de estos tratamientos está en torno a los 25.000 euros. Si no hay evidencias de que tenga un efecto clínico significativo, ¿tiene sentido seguir utilizándolos?». Pérez-Tur recuerda que antes de su autorización «no fueron pocas las voces de expertos recomendando su no aprobación. Con la evidencia que se va acumulando con su uso, queda bastante claro que los beneficios son extraordinariamente escasos. Y no sabemos aún si sostenidos en el tiempo». Tara Spires-Jones, directora del Centro para el Descubrimiento de las Ciencias del Cerebro de la Universidad de Edimburgo, reconoce que el escaso beneficio visto en investigaciones previas y los riesgos que tenía no ha facilitado su financiación en el sistema sanitario británico. Aunque mira al futuro con esperanza: «Las investigaciones más recientes sobre fármacos más avanzados dirigidos al amiloide y otras dianas terapéuticas muestran resultados prometedores para el desarrollo de tratamientos mejorados», explica a SMC.La propia Cochrane también reconoce sus propias limitaciones. Asegura que hacen falta revisiones con estudios a largo plazo porque las conclusiones de la revisión podrían cambiar a medida que se disponga de nuevos resultados. Pero la institución también defiende que los pacientes conozcan los beneficios a largo plazo y los efectos no deseados de los medicamentos.
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