The Wild Horses: «Ramón Arcusa escuchó nuestro 'Resistiré' y dijo: '¿Son americanos?'»
El nombre del nuevo disco de The Wild Horses , 'The last bullet' ('La última bala'), es algo más que un título con gancho. Es una confesión. En marzo de 2024, la banda anunció su d...
El nombre del nuevo disco de The Wild Horses , 'The last bullet' ('La última bala'), es algo más que un título con gancho. Es una confesión. En marzo de 2024, la banda anunció su disolución después de doce años de actividad «al comprobar lo difícil que está el mercado musical y las tendencias que imperan», dijeron en un comunicado donde aseguraban estar «hastiados de reguetón, trap y músicas urbanas y poco apoyo de medios y promotores». Se habían dado de bruces con una realidad que no parecía darles un mínimo respiro para continuar, pero el curro hecho sirvió para algo: un buen día, alguien los resucitó con una llamada de teléfono, sin saber que estaban muertos. Su líder Rafa (Eagle Eye) Aguilar nos lo cuenta todo. —¿En qué estado de ánimo se crearon estas nuevas canciones? ¿Hay un denominador común que las une a todas, ya sea a nivel lírico, musical o conceptual? —Hay dos fases creativas distintas, y varios actores o autores distintos. Una un poco antes, durante y poco después de la pandemia, y otra el año pasado. Probablemente las más recientes tengan un común denominador, el amor-desamor. Al fin y al cabo tienen el mismo origen, sin amor, no hay desamor. Pero todas desde un punto positivo, de «p´alante». También cada uno escribe sobre su momento, vamos, que cada uno cuenta la guerra según le va. Los sentimientos suelen sacar cosas buenas a nivel creativo de los que escriben y componen, y en ese sentido, ha sido positivo. —Veo que parte del repertorio se grabó a saltos por la pandemia. ¿Cómo afectó todo aquello al disco, y a la carrera del grupo en general? —Traíamos una buena dinámica que la pandemia aniquiló: cuando íbamos a juntarnos a componer nos encerraron en casa. Tardamos tiempo en volver a organizarnos, y a sacar ganas de donde apenas había. Canalizamos las energías en reinventarnos, hacer conciertos en lugares de poco aforo por obligación, y montamos un formato reducido, acústico, pero sin el empuje de ponernos seriamente a componer, sólo para tocar, sin complicarnos mucho. Lo que se grabó a saltos fue este 'The Last Bullet', por diversos y variados motivos, pero sí, se grabó a saltos, en estudios diferentes, y algún músico nuevo y parte del disco, con nuevo productor. Pero eso ha sido positivo y nos ha hecho hacer cosas que se salen de nuestra zona de confort, y ha sido un salto cualitativo grande. —¿Cómo surgió la idea de hacer una versión de 'Resistiré'? ¿Tiene que ver con que fue el himno de aquellos días? ¿Fue fácil trasladarla al inglés? —Yo tengo una larga y estrecha relación con los autores, Manolo, que en paz descanse, y Carlos Toro, y también con Ramón desde hace muchos años. La pandemia hizo que 'Resistiré' fuera un himno, que todo el mundo, y esto es literal, hiciera versiones. Así que dije a la banda, «vamos a hacerla, llevada a nuestro terreno». Y la verdad es que salió muy bien, sin falsa modestia, y desde mi muy subjetivo punto de vista. Al terminarla se la mandé a Ramón, y me dijo: «Oye, pues está muy bien, son suecos, ingleses o americanos estos?». Le contesté: «No, es mi banda, canto yo, y he hecho yo la adaptación». Y dijo: «¡Joder!». Después la compartió en las redes sociales del Dúo Dinámico. Nos hizo mucha ilusión ese gesto. Cuando me puse con la letra me salió casi del tirón, y diciendo prácticamente lo mismo que la letra original, la métrica cuadró perfectamente, me salió casi automáticamente. He llegado a soñar en inglés y a veces pienso en inglés, así que fue muy natural. —¿Cómo ven la escena 'americana' en nuestro país en los últimos años tras la pandemia? ¿Y en Madrid en particular? —Pues haberla, hayla. Lo que pasa es que somos los que somos, compartimos público y las pocas salas que hay, por no hablar de festivales, que hay menos aún. Hay buen nivel, pero muy poca oportunidad de crecimiento. Ahora hemos cerrado un festival importante en Francia, y diría que nuestra salida natural es fuera de nuestras fronteras. Pero eso no quiere decir que ocurra, ni que sea fácil, pero en España hay poco que rascar, los empresarios no apuestan por ello, y a veces las condiciones son como para dedicarse a otra cosa… No es rentable, probablemente para ninguna de las partes. 'Por el camino estrecho' está muy bien. ¿Se han planteado componer más en castellano? ¿Se lo han preguntado muchas veces? —Pues sí, nos lo dicen cada vez más. Yo me he resistido porque la 'americana' es, por concepto, en inglés, con sus excepciones (el Tex-Mex, por ejemplo). Y a mí, que soy el que principalmente escribe, me es más natural escribir en inglés. Pero el siguiente single va a ser en español, y con la colaboración de un artista que nos gusta mucho. Si a la gente le gusta iremos metiendo más temas en español, sin dejar de hacer cosas en inglés, claro. —En 2021 comentaban en ABC: «Hay mucho hastío musical». Y el título 'The Last Bullet' tiene que ver con últimas oportunidades… En 2024 hubo un pequeño bache con separación temporal incluida… ¿verdad? —¡Sí a todo! Claro que hay hastío cuando te dejas los cuernos y ves que lo que haces tiene la misma repercusión que antes, o sea, poca. En marzo de 2024, y en pleno bajón por distintos motivos, dije «hasta luego, amiguitos», frase prestada del gran Jorge Ilegal, querido amigo, y a quien echo mucho de menos, y dejé de lado la música desde las tablas. Meses después, al buscar un grupo de referencia 'Country-Americana' la gente de Movistar/Sky Showtime nos llamó para tocar en la presentación de la nueva temporada de 'Yellowstone', en noviembre. Esa oportunidad no se podía perder, así que reformé la banda, retomamos conciertos, y fue cuando empezamos a juntarnos para componer, y después grabar, lo que ahora ya es 'The Last Bullet'. —¿Los de Sky Showtime les contaron dónde los encontraron exactamente? —Algo mirarían en internet y dieron con nosotros, no sabían que ya nos habíamos separado… ¡y yo no dije nada! —¿Era más fácil encontrar hueco en la escena musical al principio? Imagino que en el circuito de rock americano sí, pero, ¿y en el más «genérico» por así decirlo? —Nada ha sido fácil, sabíamos lo que nos gustaba, y lo que queríamos hacer. Por más que hemos tenido buenos apoyos, por momentos, al tiempo todo se desvanecía por cosas ajenas a nosotros. Pero yo insisto, no somos una banda de country, o matizo, no sólo, nuestro espectro abarca el rock de raíces americano, el tex-mex, country-rock, rock, rancheras… Y podríamos tocar en cualquier tipo de evento y aforo que el público se lo iba a pasar muy bien. —¿Cómo fueron los meses de separación, entre marzo de 2024 y el regreso? —Raros. Cada uno estaba en su movida y teníamos poco contacto, pero creo que en el fondo todos nos mirábamos con el rabillo del ojo, a ver si dábamos el paso para volver. ¡Y es que lo pasamos muy bien tocando! Así que lo que tenía que pasar, pasó. —La lista de gente que ha colaborado con Wild Horses es impresionante. ¿Qué tres nombres destacarían más, y por qué? —Buff, difícil, pero por varios motivos, que son admiración y amistad, destacaría a Javier Vargas, Javier Andreu (La Frontera), y Nacho Campillo (Tam Tam Go!). Pero no puedo dejar de mencionar a Virginia Maestro o a Ramón Arroyo (Los Secretos). —En cuanto a referentes, se pueden intuir algunos de ellos, pero ¿quiénes serían los más influyentes en The Wild Horses y por qué? —La verdad q es que cada miembro tiene sus fuentes e influencias (desde Queen al death metal, pasando, por supuesto, por Beatles y Elvis), pero todos coincidimos en que nos gustan mucho Creedence Clearwater Revival, Eagles, Poco, Vince Gill, John Hiatt, John Mellencamp, Tom Petty… —¿Cómo dirían que ha evolucionado el rock americano a lo largo de este siglo? —Mucho, y de diversas maneras, pero siempre sorprendiendo, mezclando un poco los géneros. Cada vez el purismo se lleva menos, y hay una americana moderna, guitarrera y potente; siempre hay cosas muy buenas por ahí. Mi último descubrimiento es la bellísima Ella Langley, o Dylan LeBlanc, aunque sigo pensando en muchos sentidos, que lo mejor ya está hecho. —¿Han escuchado a The Velvet Sundown, el gran fenómeno del rock americano hecho con IA? ¿Qué les parecen esperpentos como este? —No, pero lo escucharé. Creo que la IA es una interesante herramienta, pero la otra cara de la moneda es que va a dejar a muchos músicos y creadores sin trabajo. Eso creo que es un viaje sin retorno, y me da entre miedo y pena.
Preguntas frecuentes sobre The Wild Horses: «Ramón Arcusa
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