Shiro Hamao, pionero de la novela policiaca japonesa
La década de 1920 fue fundamental para el desarrollo de la novela negra y policiaca. Si en el Reino Unido la narrativa de misterio se hallaba en su máximo apogeo, con Arthur Conan Doyle publicando las...
La década de 1920 fue fundamental para el desarrollo de la novela negra y policiaca. Si en el Reino Unido la narrativa de misterio se hallaba en su máximo apogeo, con Arthur Conan Doyle publicando las últimas aventuras de Sherlock Holmes y Agatha Christie comenzando su andadura literaria, en Estados Unidos Dashiell Hammett daba inicio a la versión más dura, crítica y desencantada del género con la publicación en 1929 de 'Cosecha roja'. Y precisamente ese mismo año, en Japón, un país tan alejado como distinto de Occidente, aparecían las primeras obras de Shiro Hamao. La recuperación de dos de sus narraciones breves en el catálogo de Satori, una de las editoriales que más está haciendo por la difusión de la cultura nipona en nuestro país, es una buena noticia por, al menos, dos razones. Por un lado, porque permite al lector nacional descubrir títulos emblemáticos de una literatura que sigue siendo muy desconocida y a la que se sigue observando con una mirada deudora en exceso de los tópicos. Por otro, porque ayuda a entender la permeabilidad del género negro y policiaco, especialmente proclive a adaptarse a todo tipo de contextos, como demuestra el desarrollo de estructuras de intriga e investigación en un escenario marcado por las particularidades de la cultura y la sociedad japonesas de principios del siglo XX. Más que con afán costumbrista, el reflejo de ese ambiente se lleva a cabo a través de una estética decadentista que muestra su fascinación por lo morboso y lo sensual. Ambos elementos, de hecho, aparecen en las dos novelas cortas que recoge la publicación, que relatan sendos asesinatos desde diferentes perspectivas. 'El discípulo del diablo' se estructura a través de una confesión epistolar en la que el acusado de un crimen trata de justificar su inocencia y aclarar los hechos. Mientras, en '¿Fue él quien los mató?' el peso de la narración recae en el abogado defensor de un hombre acusado de matar a un matrimonio perteneciente a la alta sociedad. En las dos historias la pulsión sexual, la presencia latente del mal y la atracción por lo prohibido devienen en fundamentales para entender las motivaciones de los crímenes, cuyos misterios terminan por resolverse ante el lector de forma sorpresiva, confirmando que nada es lo que parece y que la explicación más obvia no siempre es la más sencilla. El autor, jurista de profesión, no limita el interés de sus narraciones a la mera resolución, sino que bucea en la psique de los personajes para intentar explicar qué lleva a alguien a cometer un asesinato. De innegable valor histórico como documento literario, las obras de Hamao suponen un perfecto equilibrio entre el novedoso exotismo que desprende su universo narrativo y la adecuación a cánones tradicionales perfectamente reconocibles para los lectores españoles, que identificarán recursos habituales de la narrativa policiaca y sorprendentes alusiones a referentes de las letras europeas.
Preguntas frecuentes sobre Shiro Hamao, pionero de la
Más noticias de esta sección
Las fiestas de San Isidro comparten su programación musical
Visita exclusiva para suscriptores ABC Premium al Museo Reina Sofía
