Joana Marcús: «Los jóvenes leen y escriben muchísimo, aunque algunos crean que estos libros no valen tanto»
«Yo empecé con 11 años escribiendo 'fanfics' de los Jonas Brothers». Una presentación por todo lo alto de Joana Marcús, porque quién le iba a decir a aquella niña que hoy, con 26 años, sería...
«Yo empecé con 11 años escribiendo 'fanfics' de los Jonas Brothers». Una presentación por todo lo alto de Joana Marcús, porque quién le iba a decir a aquella niña que hoy, con 26 años, sería un referente en literatura romántica juvenil. La joven mallorquina saca su primera novela inédita en formato físico, 'Los ecos de Jude', una historia que profundiza en el miedo y la incertidumbre sobre el futuro, pero también sobre el amor juvenil. Con su portada arcoíris y dejándose llevar por los ecos de una nueva aventura que, esta vez, no tiene precedentes virtuales. —Este no es su primer libro en físico, pero cuando viene de escribir en internet, ¿cómo se siente tener el esfuerzo de años en las manos? —Es mi décimo libro, pero por algún motivo lo siento como el primero. Creo que es porque es la primera vez que me expongo a que salga una novela que todavía no he publicado en internet. No sé qué va a pasar, no tengo una referencia y por eso me tiene un poco nerviosa, pero para bien, nerviosa de la ilusión de la incertidumbre. —¿Cómo es trabajar con la editorial sin el paso previo de internet? —Me intimidaba un poco no tener tantas opiniones a las que aferrarme, pero ha sido más positivo de lo que esperaba. Tengo dos editoras y son muy distintas entre sí, una es mucho más emocional y la otra es más técnica. Me dan mucha tranquilidad y siempre me han dejado mucha libertad. Han entendido muy bien de dónde salía todo y, sobre todo, que había cosas que no podíamos cambiar. Aunque en este libro podíamos cambiar lo que quisiéramos, libertad total. —¿Cómo se sintió al terminar 'Los ecos de Jude'? —En mis libros represento la fase vital que estoy viviendo. En el caso de 'Etéreo' y 'Sempiterno', que fueron los últimos que saqué, era ese momento entre el instituto y la universidad de preguntarse qué estoy haciendo con mi vida y cuál es mi camino ahora. Ahora tengo 25 años, va a sonar muy dramático [ríe], pero empieza a acabarse el tiempo, ¿ahora tengo alguna otra opción o tengo que quedarme aquí y ser feliz con ello? Entonces, Jude empieza la historia con 17 años, más jovencita, un poco abrumada por la cantidad de opciones y termina con 22, que parece también muy joven, pero más en la línea de «ya no tengo la opción de elegir, ahora tengo que conformarme con esto». —Después de 13 años escribiendo historias tiene un público muy consolidado, pero ¿alguna vez ha pensado en moverse por otros géneros literarios? —Una cosa muy bonita que me ha dado Wattpad es que hay mucha gente que ha crecido conmigo y sientes que te conocen, tienes una relación un poco parasocial, pero también muy interesante. Pero no, todavía me queda mucho por contar, creo que por muchos años que cumpla, voy a seguir teniendo historias de cuando era adolescente, porque es más fácil escribir en retrospectiva, que no sobre lo que estás viviendo ahora. No me gustaría cambiar hasta que cambien mis inquietudes, además me lo paso muy bien en juvenil. Siento que el público es muy amable, conozco muy bien a mi equipo y estoy donde debo estar. —¿Cuál es su objetivo como escritora de juvenil? —Mi intención es no aleccionar ni decirte: 'La vida funciona así, este es el camino, este es bueno, esto es malo'… Siento que mi público –que suele tener entre 15 y 25 años– está bastante harto de que le digan cómo son las cosas. Deberíamos darles la oportunidad de descubrirlo por sí mismos y quiero que lo pases bien leyendo, pero que a la vez quede alguna enseñanza superficial de cuál es mi opinión sobre el mundo. Intento que no sea todo un drama, la vida ya es suficientemente dramática. —En los últimos años se ha puesto de moda el 'Dark Fantasy' y el 'Dark Romance', pero esta novela es más tranquila. ¿Qué opina de estos géneros? —Soy la santa de repente [risas]. A mí me influyó mucho que cuando tenía 13 o 14 años me cansé de ese tipo de romance, porque era la única opción que había. Cuando me puse a escribir lo hice con el objetivo de escribir lo que yo leería. Quería alguna opción donde la vida sea bonita, donde los chicos pueden no ser unos tóxicos y las chicas pueden ser algo más que la parte pasiva de una relación y me he mantenido en esa línea. Las relaciones pueden ser complicadas, pero no tenemos que aceptar todo; tenemos derecho a poner límites, a ser insoportables, a ser buenas, inocentes e ingenuas y no pasa nada por ello. Puedes tener una relación preciosa igual. —¿Y qué opina de esas personas que dicen que los jóvenes no leen? —¿Cuántos libros juveniles se tienen que vender en este país para que se vea que sí que leen? Leen muchísimo. Esa opinión está más basada en poca comunicación con la gente joven y sobre todo con el prejuicio de que estos libros no valen tanto como otros más literarios, más adultos. Si le quitas valor a esto, sientes que por mucho que lean no vale nada, entonces no están leyendo, porque no es útil. Si hablaran con los jóvenes se darían cuenta de que leen muchísimo y de que probablemente muchos de ellos también escriben. —Aunque con tanta gente escribiendo, el mercado parece un poco saturado. —Cuantos más lectores hay, más demanda, más producción, es una rueda. Pero sí, creo que ahora se sacan muchos libros, por un lado me encanta, porque quiere decir que hay muchos lectores, pero por otro me abruma un poco porque el ritmo es demasiado alto. Aunque también quiere decir que la literatura está totalmente integrada en la vida de la gente, se ha situado al mismo nivel que las series y las películas, y es muy bonito. — Algo muy llamativo de sus novelas es que los personajes tienen nombres en inglés, ¿por qué los escribe así? —Va a sonar muy absurdo, pero me ayuda a disociar de la historia. Con mi familia y mis amigos, durante muchos años de mi vida, solo hablaba en catalán y escribir en castellano hacía que lo sintiera menos personal. Eran dos mundos totalmente separados y con los nombres me pasa igual, si pongo un nombre español, siento que voy a conocer a alguien con ese nombre, si pongo un nombre anglosajón, son personas totalmente desconocidas e impersonales que luego ya les vas creando una personalidad. Necesito hacer esa separación, crear un mundo ficticio, una ciudad que puede ser en Estados Unidos o en Cuenca, pero tener los dos mundos claramente separados.
Preguntas frecuentes sobre Joana Marcús: «Los jóvenes leen
Más noticias de esta sección
Así funciona el dedazo en el Ministerio de Cultura

Hoy se estrena lo nuevo de 'Star Wars'. Episodios de 30 minutos que recuperan a uno de los villanos más icónicos de la saga
‘Reputation’, el caramelito acústico de Ravyn Lenae y Dominic Fike
