Investigan a un mayordomo por intentar vender obras de Picasso y Miró en Francia
En una vivienda discreta de Penalva do Castelo, una pequeña localidad del interior de Portugal, la Policía Judicial lusa ha descubierto lo que ha calificado como una «auténtica cueva de Ali Babá». En ...
En una vivienda discreta de Penalva do Castelo, una pequeña localidad del interior de Portugal, la Policía Judicial lusa ha descubierto lo que ha calificado como una «auténtica cueva de Ali Babá». En el interior de la casa se encontraba una colección de casi 300 obras de arte que abarca desde la Prehistoria hasta la actualidad y que incluye piezas atribuidas a algunos de los nombres más relevantes de la historia del arte, entre ellos Pablo Picasso y Joan Miró. «La casa era un auténtico museo», describió el director de la Policía en la región Centro, Avelino Lima. «No había ni un solo metro cuadrado de pared que no estuviera cubierto de arte». Se trataba de la colección privada de un ciudadano estadounidense fallecido en 2024, un octogenario que, según las primeras informaciones, vivió durante años en España antes de trasladarse a Portugal, donde pasó la última década de su vida. Pese a la magnitud del conjunto, el propietario no era conocido en los circuitos del coleccionismo ni en el mercado del arte, lo que añade interrogantes sobre la procedencia de las piezas. Los vecinos apenas tenían referencias sobre él y lo describen como un hombre discreto, alejado de la vida pública. En la vivienda residía también un vecino del municipio que trabajaba como mayordomo y que ahora está bajo sospecha por posibles delitos de abuso de confianza y blanqueo de capitales. El origen de la investigación se sitúa en una alerta emitida por Museos y Monumentos de Portugal, que detectaron irregularidades en el intento de comercialización de algunas de las obras. La aparición en el mercado de piezas de alto valor, sin procedencia documentada, activó los mecanismos de control y llevó a dar aviso a las autoridades. La Policía interceptó al mayordomo cuando intentaba vender obras atribuidas a Picasso y Miró en Francia. A partir de ese momento, según explicó Lima, «se imponía una actuación inmediata», para determinar el origen de las piezas y evitar su posible dispersión. Las diligencias, que incluyeron registros domiciliarios y no domiciliarios, condujeron a la incautación de 278 obras. Entre ellas, los investigadores identificaron trabajos presuntamente realizados por 27 autores distintos, entre los que figuran, además de Picasso y Miró, nombres como David Hockney , Albrecht Durero, Pierre Bonnard o Juan Downey. El conjunto está compuesto por pinturas, litografías, serigrafías, esculturas y objetos de origen arqueológico. Algunas piezas «aparentan ser producciones artísticas y arquitectónicas realizadas en el período antes de Cristo», abarcando la Prehistoria y la Antigüedad. Entre los objetos incautados hay esculturas datadas entre el siglo I a. C. y el siglo XVIII, así como artefactos procedentes de distintas regiones del mundo, desde Persia y Oriente Medio hasta América Latina, África o China. En las imágenes difundidas por la propia Policía Judicial del interior de la vivienda se aprecia paredes completamente cubiertas de obras. Entre ellas se distingue, junto a otras piezas, un cuadro que reproduce una de las célebres meninas de Velázquez, aunque su autenticidad, como la del resto de la colección , está aún por determinar. Los peritos que acompañaron a los agentes durante los registros han calificado preliminarmente muchas de las piezas como genuinas, aunque las autoridades insisten en que será necesario un análisis técnico exhaustivo. En paralelo, la Policía analiza si las obras pudieron haber sido adquiridas de forma ilícita y no descarta que puedan estar vinculadas a circuitos irregulares o incluso a redes criminales internacionales. «Estamos hablando de una enorme cantidad de piezas que, por ahora, se consideran auténticas, pero serán objeto de un peritaje formal para que no haya dudas», señaló Lima. También el valor económico de la colección permanece en el terreno de la estimación. Aunque los responsables de la investigación consideran prematuro ofrecer cifras concretas, sí han avanzado que podría situarse «en el orden de millones». La figura del propietario, al que algunos medios portugueses ya han bautizado como el «americano fantasma», añade un componente de misterio al caso. Su perfil bajo y su ausencia de vínculos conocidos con el mercado del arte contrastan con la magnitud del conjunto hallado en su vivienda. En declaraciones a la televisión CMTV, el mayordomo —que permanece en libertad mientras continúa la investigación— aseguró que «nada es robado» y que las obras son «réplicas verdaderas», afirmando que existen «facturas de todo». Por el momento, se desconoce si el coleccionista tenía herederos. Tras su fallecimiento, el empleado habría permanecido en la vivienda y se habría considerado el legítimo gestor del patrimonio. Mientras avanza la investigación, las piezas permanecen bajo custodia de las autoridades, a la espera de los informes técnicos que determinen su autenticidad y valor.
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