Ernesto (48), mecánico: ‘La trampa con GPS que esconden los sensores de presión de neumático que equipa tu coche’
Durante años, los conductores han asumido que la tecnología integrada en sus vehículos está diseñada para mejorar la seguridad y comodidad al volante. Entre esos avances, los sensores de presión de lo...

Durante años, los conductores han asumido que la tecnología integrada en sus vehículos está diseñada para mejorar la seguridad y comodidad al volante. Entre esos avances, los sensores de presión de los neumáticos se han convertido en un elemento casi imprescindible en los coches modernos. Su función parece sencilla: avisar cuando una rueda pierde aire o no tiene la presión adecuada. Sin embargo, esa aparente utilidad esconde una realidad mucho más compleja.
Ernesto, mecánico con más de veinte años de experiencia, lanza una advertencia que está generando debate en el sector: «Los sensores no solo miden presión, también emiten información con la que se puede rastrear un coche«. La afirmación puede parecer exagerada a simple vista, pero está respaldada por investigaciones recientes que ponen en duda la privacidad de estos sistemas.
¿Qué son los sensores de presión y por qué son obligatorios?
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Los sensores de presión de neumáticos (TPMS) forman parte del equipamiento obligatorio en los coches nuevos desde hace años en Europa. Su objetivo es claro: evitar accidentes provocados por una presión incorrecta en las ruedas, una de las causas más habituales de pérdida de control del vehículo.
Existen dos tipos principales de sensores. Los directos miden la presión real dentro de cada neumático. Los indirectos utilizan datos del sistema ABS para detectar anomalías. En ambos casos, los sensores envían información constante al coche, permitiendo al conductor actuar rápidamente ante cualquier incidencia. Ello ha supuesto un gran avance en seguridad, pero también ha abierto la puerta a nuevas vulnerabilidades.
La cara oculta: señales que pueden rastrearte
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Lo que muchos conductores no saben es que estos sensores no solo transmiten datos internos del vehículo. Cada uno de ellos emite una señal de radio que incluye un identificador único. Es decir, una especie de ‘matrícula digital’ que distingue a un coche de otro.
Según Ernesto, «ese identificador no está debidamente protegido, y cualquiera con el equipo adecuado puede captarlo«. Es decir, en teoría, una persona podría registrar el paso de un vehículo en diferentes puntos y reconstruir sus movimientos. Aunque parezca propio de una película de espías, es una posibilidad técnica real que ya se ha demostrado en estudios especializados.
¿Cómo funciona la trampa con GPS?
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Los sensores no incorporan un GPS como tal, pero el efecto que pueden generar es similar. Al captar la señal de un mismo vehículo en distintos lugares, se pueden establecer patrones de movimiento: saber por dónde pasa un coche, con qué frecuencia o incluso a qué horas.
Lo preocupante es que esas señales pueden atravesar obstáculos como paredes y el alcance puede superar los 50 metros, lo que amplía las posibilidades de captación, incluso si el coche está dentro de un garaje. En palabras de Ernesto, «no es necesario instalar nada en el coche para seguirlo, el propio sistema ya emite información constantemente». Los sensores se convierten en una herramienta potencial de vigilancia pasiva.
¿Por qué los sensores no están protegidos?
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El problema radica en su diseño. Los sensores se crearon con el objetivo de mejorar la seguridad vial. En ningún momento se planteó la necesidad de proteger la información que transmiten frente a posibles usos indebidos. La normativa no exige que incorporen cifrado o sistemas de autenticación. Las señales viajan «en abierto», lo que facilitan su interceptación.
Para los expertos, ese es uno de los grandes puntos débiles de la tecnología actual en automoción. Ernesto lo resume de forma sencilla: “Se pensó en evitar accidentes, pero no en proteger datos; y ahora estamos viendo las consecuencias”. La industria del automóvil, cada vez más conectada, se enfrenta a un reto importante en materia de ciberseguridad.
Riesgos reales para los conductores
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Aunque el escenario más extremo puede parecer lejano, existen riesgos que no conviene ignorar. Por ejemplo, la posibilidad de que terceros analicen rutinas de desplazamiento podría tener implicaciones en la seguridad personal o incluso en delitos como robos planificados.
Además, al transmitir información sobre la presión de los neumáticos, dan pistas sobre si un vehículo transporta carga pesada o no, añadiendo otro detalle al posible seguimiento. Ernesto advierte: “No es algo que afecte a todo el mundo en el día a día, pero es una vulnerabilidad real que debería corregirse”.
La importancia de mantener bien los neumáticos
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A pesar del debate sobre privacidad, los sensores siguen siendo una herramienta clave para la seguridad. Mantener la presión adecuada en los neumáticos es fundamental para evitar accidentes, reducir el consumo de combustible y prolongar la vida útil de las ruedas.
Por eso, los expertos recomiendan revisar la presión al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Porque los sensores ayudan, pero no sustituyen el mantenimiento manual. “La tecnología está para apoyar, no para que nos olvidemos del coche”, recuerda el mecánico. La entrada Ernesto (48), mecánico: ‘La trampa con GPS que esconden los sensores de presión de neumático que equipa tu coche’ se publicó primero en Motor16.
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Preguntas frecuentes sobre Ernesto (48), mecánico: ‘La trampa
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