El drástico recorte del estado de bienestar arrastra al canciller Merz a sus horas más bajas
Los alemanes apenas logran procesar el intenso programa de recortes que está poniendo en marcha su Gobierno. La reforma del estado de bienestar incluye recortes en la renta básica, las prestaciones sa...
Los alemanes apenas logran procesar el intenso programa de recortes que está poniendo en marcha su Gobierno. La reforma del estado de bienestar incluye recortes en la renta básica, las prestaciones sanitarias, las ayudas a la infancia, subidas en las cotizaciones del seguro médico, endurecimiento de los subsidios de paro de larga duración… todo a la vez. Y faltan las pensiones, en las que está trabajando una comisión. Según ha adelantado el canciller Friedrich Merz, quedarán convertidas en una «cobertura básica» para la vejez y ya no serán suficientes para garantizar el nivel de vida a largo plazo. «Entonces arderá la choza», ha amenazado Christiane Benner, la presidenta del sindicato IG Metall, señalando una línea roja que haría estallar la calle. Las protestas, de momento, brillan por su ausencia. Más de 10.000 personas se reunieron el viernes en el Parque Görlitz de Berlín. El 1 de mayo , en la capital alemana, ha sido durante décadas una jornada de reivindicación de derechos sociales en la que los sindicatos escenificaban su poder de movilización. Este año, sin embargo, los sindicatos y las reivindicaciones estuvieron completamente ausentes y el día señalado en rojo en el calendario cobró el cariz de fiesta popular callejera. «Bueno, es normal que en estos tiempos tengan que cambiar algunas cosas y además la gente no quiere protestar. Hace buen tiempo, por fin, aprovechemos el momento para disfrutar, quizá mañana estalle la guerra y tengamos que llorar», respondía Selene, una joven dependienta de 24 años de pícnic con unos amigos.«No se ven protestas en las calles porque todo el descontento lo está absorbiendo AfD », explica el politólogo Karl-Rudolf Korte, fundador de la Escuela de Gobernanza NRW. En su opinión, el hecho de que lidere con tanta firmeza las encuestas «es un grito de socorro de los votantes , que quieren presionar así a los partidos establecidos del centro político; no es apoyo ideológico ni nacionalismo, sino resentimiento, desencanto con una república berlinesa ajena a sus intereses y en la que la coalición es percibida como una comunidad de desgaste».Noticia relacionada general No No La nueva normalidad política de Alemania: la extrema derecha le sigue comiendo terreno a los conservadores Rosalía SánchezSi los sindicatos no están en la calle es porque las reformas las impulsa la gran coalición, de la que forma parte el Partido Socialdemócrata (SPD). Pero lo cierto es que ya han estado a punto de saltar las costuras del traje de la coalición. El diario 'Bild' ha informado sobre sesiones internas a gritos, en las jornadas de negociaciones llevadas a cabo por los socios en Villa Borsig. Incluso fue necesaria una cena de reconciliación entre Merz y su vicecanciller, Lars Klingbeil, en la tierra natal de este último, Baja Sajonia, el miércoles. El jefe del grupo parlamentario del PSD, Matthias Miersch, habla en los pasillos del Bundestag de «desacuerdos» y «tensiones». Cada vez que el SPD intenta imponer condiciones, Merz amenaza con una moción de confianza. Y ambos partidos, tanto la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merz como los socialdemócratas del SPD, están pagando un alto precio en las encuestas. Si hoy hubiera elecciones, la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) sería la primera fuerza con el 28% de los votos y ninguna coalición sería posible sin ese partido.Si hoy hubiera elecciones, la ultraderecha de AfD sería la primera fuerza con el 28% de los votos y ninguna coalición sería posible sin ese partidoLa situación es especialmente dramática para el SPD, que no supera el 12% y que en la ciudad-estado de Berlín, feudo histórico de la izquierda, permanece cuatro puntos porcentuales por debajo de AfD, a solo cinco meses de las elecciones regionales. Pero la CDU también retrocede, y se sitúa un 5% por detrás de AfD en las encuestas a escala federal, al mismo tiempo que desaparece la popularidad política de su líder, actualmente en el puesto 20 de la lista de 20 políticos mejor valorados. Después de un año de Gobierno, Merz pierde respaldo entre sus votantes, en su partido y entre su más estrecho círculo de colaboradores.Moción de confianzaFuentes de la Casa Konrad Adenauer hablan de un número de dos dígitos de políticos destacados de la CDU, así como compañeros de larga trayectoria del canciller, que ya no respaldan a Merz. La posibilidad de una moción de confianza ha estado circulando en los últimos días y el canciller no tiene la seguridad de que todos los miembros del Bundestag que votaron por su elección volviesen ahora a hacerlo. También en la Cancillería, el ambiente es cada día más tenso. Incluso la estupenda relación de confianza entre Merz y su jefe de Cancillería, Thorsten Frei, se ha visto afectada recientemente.Cuando lleva solamente un año en el cargo, el número de personas de confianza de Merz ha descendido cualitativamente. Jacob Schrot, uno de sus más influyentes y cercanos estrategas, que en mayo de 2025 fue nombrado jefe del Kanzlerbüro y del Consejo de Seguridad Nacional, abandonó en enero todos sus cargos «de mutuo acuerdo» con el canciller, una salida interpretada por la prensa alemana como la resolución de una crisis interna.Merz (a la derecha de la imagen) y el vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, han preparado un programa de drásticos recortes. ReutersJohann Wadephul, amigo personal de Merz y ministro de Exteriores, ha protagonizado también un momento de profundo desencuentro con él, cuando viajó a Siria y confirmó sobre el terreno que Damasco no ofrece las condiciones mínimas para una vida con garantías. Mientras tanto, Merz utiliza todos los medios a su alcance para acelerar la devolución de sirios residentes en Alemania. El presidente regional de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst, el líder de la CSU y presidente regional de Baviera, Markus Söder, y el jefe del grupo parlamentario de la CDU, Jens Spahn, siguen siendo leales a Merz y forman juntos un núcleo lo suficientemente fuerte en el seno del partido como para apuntalar al canciller. Pero, si la alianza de gobierno colapsase, como ya sucedió con la anterior «coalición semáforo», ninguno de ellos renunciaría a sus propias ambiciones relacionadas con el cargo más poderoso del Estado.Disidencia generacionalLa principal amenaza interna, sin embargo, es generacional. Una nueva formación ha demostrado en varias ocasiones iniciativa y capacidad de actuar en dirección contraria a las consignas de Merz y del presidente del grupo parlamentario, Jens Spahn, quien no logra meterlos en vereda. Se hacen llamar «Grupo 25» porque son parlamentarios que entraron en el Bundestag el año pasado. En 2025, 62 de los 208 diputados de la CDU y la CSU entraron por primera vez en el Bundestag, uno de cada tres. Y, aunque normalmente los debutantes permanecen invisibles durante la primera legislatura, estos saltaron a primer plano a causa de la reforma de las pensiones.Ya el pasado mes de diciembre, protagonizaron una sonora revuelta en el Bundestag, en la votación de la primera fase de la reforma de las pensiones. Se sentaron en bloque, abuchearon la presentación de su propio partido y Pascal Reddig tomó la palabra para reprochar a los veteranos estar embolsándose gruesas pensiones pagadas por los trabajadores jóvenes, que sin embargo no podrán gozar de una jubilación ni siquiera parecida. Las pensiones en Alemania siguen subiendo, un 4,24% el próximo 1 de julio. Pero, debido al «nivel de seguridad antes de impuestos» que se está introduciendo en la reforma, quedarán referidas a los sueldos medios y serán mucho más bajas en el futuro, cuando la mayoría de los parlamentarios que las están legislando ya no se vean afectados. Desde entonces, el grupo se ha reforzado. Comenzaron siendo 18 y ahora están casi los 62, todos elegidos con menos de 35 años. Se reúnen una vez por semana, en la Paul-Löbe-Haus. «Hay una lista de distribución de invitaciones y un grupo de WhatsApp. Todo está coordinado por Johannes Winkel, Nora Seitz, Lukas Krieger y Konrad Körner», explican fuentes conocedoras de su actividad. No están interesados en conseguir puestos en las elecciones ejecutivas del grupo parlamentario el 5 de mayo y eso ha hecho más difícil «domesticarlos», añaden las mismas fuentes. Presentan mociones por su cuenta y los intentos de Spahn de tomar el control han fracasado.Autocrítica El propio Merz ve el rendimiento de su Gobierno en una escala entre 0 y 100 «aún no en 50», según ha confesado en una reciente entrevista en la que se quejaba, por otra parte, de que «ningún canciller antes que yo ha tenido que soportar algo así», en referencia al nivel de crítica. Se refería a lo que tuvo que escuchar en la última reunión del comité ejecutivo del grupo parlamentario de la CDU, que le acusó textualmente de «dejarse estafar repetidamente por Klingbeil en las negociaciones. El 83% de los simpatizantes de la CDU se muestran «insatisfechos» con su trabajo en las encuestas y Merz reconoce que ha «abierto debates sin estrategia» debido a declaraciones sin filtro. El canciller ha admitido que la transición de la oposición al Gobierno «lleva su trabajo» e intenta contener su verbo desde hace meses. También ha admitido, ante miembros de su partido, que está todavía «aprendiendo» a utilizar el enorme aparato de la Cancillería.Pero el malestar interno hacia Merz no es solamente cosa de los jóvenes. El presidente federal de la Unión de Mayores se ha distanciado públicamente de la reforma de las pensiones, aunque sus asociados no se vayan a ver tan afectados como los cachorros del partido. «Es importante para la Unión de Mayores que todos los que han trabajado y pagado contribuciones durante 45 años en Alemania reciban notablemente más que una cobertura básica en la vejez, incluso si solo han recibido el salario mínimo», señala Hubert Hüppe, en contra del camino que está tomando la reforma. Además, observa que «de lo contrario, el incentivo para trabajar en lugar de recibir ayuda social sería aún menor y se fomentaría el trabajo no declarado».
Preguntas frecuentes sobre El drástico recorte del estado
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