Comer piedras, crucificarte y otras locuras que se hacen por vivir sin dolor
Cada vez que me duele una muela pienso en aquello de Camus: «Maté en una playa de Orán a un hombre al que no conocía porque hacía calor». El dolor, así de primeras, desquicia, amarga, impide y hasta m...
Cada vez que me duele una muela pienso en aquello de Camus: «Maté en una playa de Orán a un hombre al que no conocía porque hacía calor». El dolor, así de primeras, desquicia, amarga, impide y hasta mata, primero en vida y luego en la muerte. La humanidad en su conjunto tiene una opinión muy clara sobre el dolor: los analgésicos. Cada año gastamos miles de millones de euros para apagar resacas y migrañas y lumbalgias y traumatismos y tantas otras cosas, y sin embargo el dolor siempre se abre camino, como las malas hierbas. La vida sin dolor no es posible, y lo peor es que quizás ni sea deseable. Andrés Barba ha publicado un cuadernito de Anagrama sobre el primer caso de analgesia total congénita: o sea, sobre un hombre que jamás sintió dolor. Se llamaba Edward H. Gibson y su historia la registró el doctor George Van Ness Deaborn en el 'Jorunal of Nervous and Mental Disease': Barba nos la cuenta rellenando los huecos en blanco de su biografía con suposiciones, como que Gibson fue un niño sin llanto, y que por tanto sobrevivió de milagro a la infancia, o que siempre fue un raro y un incomprendido hasta que descubrió su condición de 'freak', y se metió al negocio del vodevil, que consiste en convertir la vergüenza en orgullo, y por tanto en dinero. En este punto, el escritor nos lo compara con el artista del hambre, de Kafka, ese pobre ser que convirtió su ayuno en un espectáculo, hasta que se olvidaron de él. El número estrella de Gibson iba a ser su crucifixión, una crucifixión con clavos dorados, pero ni eso le salió bien. Da igual: aquí lo que importa no es el desenlace, sino la prosa limpia y transparente de Barba, que ya había ejercido de biógrafo de curiosades en 'Guastavino y Guastavino', y que aquí divaga con esa elegancia tan suya, tan grata.
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