Así serán los 10 minutos agónicos de la Artemis II esta madrugada
Pocos imaginan el verdadero infierno que supone regresar a casa desde las estrellas. Cuando vemos por televisión el final feliz de una misión espacial, con la cápsula meciéndose suavemente bajo tres i...

Pocos imaginan el verdadero infierno que supone regresar a casa desde las estrellas. Cuando vemos por televisión el final feliz de una misión espacial, con la cápsula meciéndose suavemente bajo tres inmensos paracaídas naranjas y blancos, solemos olvidar la brutal tortura física que sus tripulantes acaban de soportar. Y en el caso de la misión Artemis II, que ha devuelto a los seres humanos a las inmediaciones de la Luna medio siglo después de la era Apolo, esa experiencia rozará los límites de la resistencia fisiológica. Sangre, gravedad y plasma. Así serán los 10 minutos más agónicos de Artemis II.A bordo de la Orión, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch , junto al canadiense Jeremy Hansen, se enfrentarán en cuestión de horas, la madrugada del viernes al sábado, a la madre de todas las montañas rusas. Un choque frontal contra el muro invisible de nuestra atmósfera, a una velocidad vertiginosa de casi 11 kilómetros por segundo (unos 40.000 kilómetros por hora). ¿Pero qué ocurre exactamente en el interior del cuerpo humano durante esta maniobra? Esto será lo que sentirán los astronautas durante la última parte de su viaje, minuto a minuto.Minuto 0: El choque contra el muro y el 'Gran Silencio'La cápsula Orión abandona el frío y el vacío del espacio y roza las primeras capas de la atmósfera terrestre. La fricción contra las moléculas de aire a 40.000 km/h es tan violenta que comprime el gas por delante del escudo térmico de la nave, creando una burbuja de plasma supercaliente que supera los 2.700 grados centígrados (más caliente que la lava fundida). Durante unos interminables minutos, este velo de plasma corta por completo las comunicaciones con el control de misión. Es lo que se conoce como el 'apagón' o el Gran Silencio. Dentro de la nave, los astronautas ven el resplandor anaranjado y rojizo del infierno lamiendo las ventanillas. Sus cuerpos, tras diez días flotando en la ingravidez, perciben los primeros temblores. El oído interno, encargado del equilibrio y sumido en la confusión de la falta de gravedad, empieza a enviar señales de alerta al cerebro.Noticia relacionada general No No Artemis II Destellos, colores lunares y un largo eclipse: lo que han visto los astronautas en el lado oscuro Judith de JorgeMinuto 2: La 'bofetada gravitatoria' y el colapso del pechoAl adentrarse en las zonas más densas de la atmósfera, la nave se frena de forma extrema. Para evitar abrasarse, Orión realiza un perfil de reentrada específico, absorbiendo dos enormes picos de deceleración. Y es aquí cuando llega el dolor. La fuerza G (la medida de aceleración basada en la gravedad terrestre) se dispara. Al penetrar en la atmósfera, la fuerza de gravedad se dispara. Es como si un bloque de cemento de 400 kilos cayera bruscamente sobre el pecho de cada astronauta, convirtiendo el acto de respirar en una tarea titánicaLos astronautas pasarán, repentinamente, a experimentar de un instante a otro hasta 5 o incluso 7 veces su propio peso. Es como si un bloque de cemento de 400 kilos se posara bruscamente sobre sus pechos. Respirar se convierte en una tarea titánica; los músculos intercostales apenas pueden expandir los pulmones. Al mismo tiempo, la sangre, que lleva días 'acostumbrada' a no tener peso, es empujada con violencia hacia las piernas. Para evitar que el cerebro se quede sin oxígeno y la tripulación se desmaye (el temido G-LOC), los trajes espaciales cuentan con sistemas de presurización y los astronautas deben tensar los músculos del abdomen y las piernas con todas sus fuerzas.Minuto 6: Latigazos en el cielo y caos neuronalLa velocidad se ha reducido de forma drástica, pero la violencia del viaje no cesa. A unos 11 kilómetros de altitud comienza la secuencia de despliegue de los paracaídas. Primero los pequeños paracaídas de frenado y, finalmente, los tres paracaídas principales. Cada apertura es un 'latigazo' brusco y seco que sacude las espaldas y los cuellos de la tripulación. En este punto, el cuerpo sufre una desorientación total. El cerebro, que ha pasado más de una semana adaptándose a la flotabilidad tridimensional, ahora recibe claras señales de 'arriba' y 'abajo' impuestas por la gravedad terrestre. Lo cual desencadena lo que se conoce como mareo espacial o síndrome de adaptación al espacio en su fase de retorno. El resultado: náuseas intensas, sudoración fría y una profunda sensación de vértigo.Minuto 10: Impacto contra el océanoLa nave ameriza en el Pacífico, frente a las costas de California, a unos 30 km/h. Aunque parezca poca velocidad, tras la fatiga extrema del viaje el impacto contra el agua se siente como un accidente de tráfico leve. A partir de aquí, cada astronauta sentirá que sus brazos y piernas están hechos de plomo. MÁS INFORMACIÓN noticia No La familia y la vida que les espera a los cuatro astronautas a su vuelta a la Tierra noticia Si «La humanidad, desde el otro lado»: las fotos de la Tierra desde la cara oculta de la LunaEl simple hecho de levantar la cabeza o intentar ponerse en pie cuando lleguen los equipos de rescate supondrá un esfuerzo monumental. Parece mentira, pero en apenas diez días el cuerpo ha olvidado cómo lidiar con el peso de su propia existencia.
Preguntas frecuentes sobre Así serán los 10 minutos
Más noticias de esta sección

Las 5 mejores películas sobre viajes al espacio de la historia del cine
