El Rey Carlos llama a la reconciliación atlántica en su histórico discurso ante el Congreso de EE.UU.

ABC Última Hora
28 de abril de 2026, 19:49
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En un esperado discurso ante el Capitolio en pleno, tras reunirse con Trump en la Casa Blanca, el Rey Carlos III tuvo una intervención de reconciliación histórica , defensa de la alianza atlántica y a...

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El Rey Carlos llama a la reconciliación atlántica en su histórico discurso ante el Congreso de EE.UU.

En un esperado discurso ante el Capitolio en pleno, tras reunirse con Trump en la Casa Blanca, el Rey Carlos III tuvo una intervención de reconciliación histórica , defensa de la alianza atlántica y advertencia contra el repliegue en un mundo más peligroso. En el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, el monarca británico presentó la vieja ruptura de las colonias con la Corona como el origen de una relación transformada en una de las alianzas más sólidas de Occidente.«La historia que empezó como una rebelión contra la Corona regresó al Capitolio convertida en una alianza indispensable para un mundo más peligroso», dijo el monarca, quien se acababa de reunir con Trump en la Casa Blanca . Al presidente le expresó apoyo, solidaridad y simpatía por el atentado sufrido, y afirmó que esos actos de violencia «nunca tendrán éxito».Carlos III y Trump se conocen desde hace años, y el Rey llegó a Washington con una misión implícita: ayudar a recomponer una relación bilateral tensionada por las diferencias entre la Casa Blanca y el Gobierno laborista de Keir Starmer, en especial por la guerra de Irán, la política energética y la inmigración. Trump ha expresado admiración personal por la Familia Real británica y distingue a la monarquía del Gobierno de Londres. Esa afinidad convierte al Rey en una figura útil para rebajar la fricción política sin entrar directamente en ella. Noticia relacionada general No No En la Casa Blanca Trump recibe a Carlos III con una marcha de casacas rojas para recordar los 250 años de independencia David AlandeteSu visita funcionó así como una operación de diplomacia simbólica, la de recordar la historia común, envolver la disputa en ceremonia y presentar la «relación especial» como algo más profundo y duradero que sus desacuerdos actuales.Carlos III desplegó después un discurso lleno de referencias históricas y guiños calculados. Citó a Oscar Wilde para bromear con que el Reino Unido y Estados Unidos lo tienen «todo en común, salvo, por supuesto, el idioma», y recordó que esta era su vigésima visita al país, aunque la primera como Rey. Evocó a su madre, Isabel II, quien ya habló ante el Congreso en 1991, y presentó la escena como una continuidad entre generaciones, bajo la misma Estatua de la Libertad que corona el Capitolio, distinta a la de Nueva York. Antes, solo aquella vez un monarca británico había hablado ante el Congreso en pleno.El monarca hizo también una broma muy directa sobre la vieja derrota británica en América. Recordó que Jorge III, el rey contra el que se rebelaron las colonias, era su antepasado, y lo contrapuso a George Washington, el primer presidente de Estados Unidos. Lo llamó «un cuento de dos Jorges»: el Jorge de la Corona que perdió las colonias y el George que fundó la nueva república. Para despejar cualquier solemnidad excesiva, añadió que no había ido a Washington como parte de «una astuta acción de retaguardia», es decir, como si la monarquía británica intentara recuperar dos siglos y medio después lo perdido en la Guerra de Independencia.Después dio la vuelta al argumento. Presentó a los padres fundadores como «rebeldes audaces e imaginativos con una causa», pero subrayó que la democracia americana no nació de la nada: heredó principios de la tradición jurídica británica, desde la Carta Magna hasta el derecho común inglés y la Declaración de Derechos de 1689. Es decir, Estados Unidos se rebeló contra la Corona, pero construyó buena parte de su sistema político con materiales jurídicos procedentes del mundo británico.El discurso tuvo además un fuerte contenido de seguridad. Carlos III defendió la OTAN, recordó el 11-S y afirmó que el Reino Unido «estuvo con vosotros entonces» y «está con vosotros ahora». También pidió mantener la determinación en defensa de Ucrania para alcanzar una paz «verdaderamente justa y duradera», y subrayó que Londres ha comprometido el mayor aumento sostenido de gasto militar desde la Guerra Fría.En el terreno económico, destacó los 430.000 millones de dólares (367.000 millones de euros) de comercio anual entre ambos países, 1,7 billones de dólares (1,4 billones de euros) en inversión mutua y la cooperación en inteligencia artificial, computación cuántica, fusión nuclear, medicina, defensa y submarinos de tipo Aukus. Cerró su comparecencia con una advertencia política: no atender los llamamientos a mirar «cada vez más hacia dentro» y renovar una alianza que, dijo, no se sostiene por nostalgia, sino por necesidad.Recepción en la Casa BlancaTrump dijo que le habría gustado acompañar al Rey en el Capitolio, pero finalmente no lo hizo por razones de protocolo y seguridad. Antes, sin embargo, lo había recibido en la Casa Blanca con la Reina Camila y entre todos los honores de una visita de Estado: ceremonia militar en el Jardín Sur, himnos nacionales, salvas de cañón, inspección de tropas y un sobrevuelo de cazas F-35 sobre Washington. Fue una puesta en escena de máxima solemnidad, pensada para subrayar la importancia de la visita de Carlos III en el 250 aniversario de la independencia y para presentar la relación con el Reino Unido como una alianza histórica, militar y política de primer orden, justo en una presidencia que se caracteriza por un creciente aislamiento y ruptura de lazos con viejos aliados.

Fuente original:ABC Última Hora

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