Carlos Cuerpo, el hombre tranquilo que pone nervioso al PP
El vicepresidente Cuerpo se estrena en la sesión de control sin caer en la trampa de los berridos y aspavientos de los duelos parlamentarios. Juan Bravo le responde inventándose el dato de que sólo ha...

El vicepresidente Cuerpo se estrena en la sesión de control sin caer en la trampa de los berridos y aspavientos de los duelos parlamentarios. Juan Bravo le responde inventándose el dato de que sólo había un 3% de pobres en 2018El PP intenta acotar la “prioridad nacional” de su pacto con Vox para no contagiar a las elecciones andaluzas Después de mucho tiempo intentando evitarle, el Partido Popular tuvo que enviar a uno de sus delanteros titulares a hacer una pregunta a Carlos Cuerpo en la sesión de control. No es que estuvieran aterrorizados con la oratoria del nuevo vicepresidente. Lo que les pasaba es que no se atrevían a hablar de economía. Bah, a quién le interesan esas cosas. Es más divertido pegar gritos y hablar de Ábalos y sus chicas.
El marronazo cayó en manos de Ester Muñoz, que intentó ceñirse al manual de costumbre y hablar de la corrupción. A ver si colaba. “¿A usted le indigna que una empresaria haya acreditado que llevaba bolsas de dinero a Ferraz?”. Dijo “empresaria” como si fuera una integrante de la junta directiva de la CEOE, pero se refería a Carmen Pano, imputada en la Audiencia Nacional por un fraude millonario en hidrocarburos y que ha declarado como testigo en el juicio de Ábalos, Koldo y Aldama. En realidad, Pano no acreditó nada. Reiteró una denuncia que ha sido desmentida por Aldama, la persona que supuestamente le ordenó llevar ese dinero. Es un testimonio que no tiene pruebas detrás. Ni siquiera sabe a quién entregó la bolsa. Era alguien que la esperaba a la salida de un ascensor.
Cuerpo no cayó en la trampa ni quiso aparentar lo que no es. Nada de gritos y golpes en el pecho. Con tono pausado, casi hablando al cuello de la camisa (hipertenso, no parece), quiso hablar de “los problemas de los ciudadanos”. Empezó recordando que lleva ya algún tiempo en el Gobierno sin que el PP se haya enterado: “No están preocupados por la economía. Dos preguntas al ministro de Economía en dos años y medio. No están preocupados por la vivienda. Menos del 3% de las preguntas de su grupo han ido sobre materia de vivienda”. Y para cerrar, y sin excitarse, una referencia a otro olvido: “Vemos que en el acuerdo con Vox en Extremadura la palabra ‘autónomos’ aparece cero veces”.
Muñoz no podía sacar la espada ante el evidente desinterés de Cuerpo por lanzarse al cuadrilátero. “Ser educado no es ser moderado”, le dijo, un reconocimiento implícito del hecho de que los diputados de la oposición no suelen ser muy educados en el hemiciclo. Probó con un argumento que le debió de parecerle muy bueno. “No puede decirse moderado y sentarse junto a Óscar Puente”.
Ella se sienta al lado de Miguel Tellado. Por otro lado, nadie ha cometido nunca el error de llamar ‘moderada’ a Muñoz, con lo que no se verá afectada.
La segunda pregunta a Cuerpo la hizo Juan Bravo, que es en teoría quien habla de economía en el grupo parlamentario, aunque antes tampoco hacía preguntas al ministro de Economía. La presión fiscal ha subido 2,1 puntos desde 2018 y el salario medio real ha caído 3,1 puntos, dijo. No se atrevió a repetir el mensaje de Feijóo del día anterior, cuando dijo que España “recauda como un país nórdico y no puede prestar servicios como un país tercermundista”. Las dos cosas son falsas, pero Feijóo piensa que la gente se las creerá si las repite con frecuencia.
Para acompañar la acusación de Feijóo, el PP publicó en Twitter un cartel que sostiene que el país necesita 300.000 millones de euros más en inversión en infraestructuras. Es una cifra gigantesca incluso para toda una legislatura y nadie sabe cómo podría financiarse si el partido también promete que bajará todos los impuestos. El PP maneja las cifras económicas como si fueran las pelotas que lanza al aire un malabarista del circo.
Juan Bravo enseña un gráfico de la encuesta del CIS en la sesión de control antes de soltar el infundio del 3% de pobres en 2018.
Bravo dijo que el 19,6% de los españoles se sitúa en la clase baja (15,6%) o pobre (4%), según la última encuesta del CIS. Hasta ahí, correcto. “Cuando ustedes llegaron (al poder), solamente eran el 3%. Se ha multiplicado por más de seis”, continuó. Es difícil pensar en una época reciente o lejana de la historia de España en que los ciudadanos pobres y de clase baja fueran el 3%. Probablemente porque nunca ocurrió.
Con tantos cambios en preguntas y respuestas que rompen la serie estadística, es difícil hacer comparaciones con las encuestas del CIS a lo largo de varios años. En el sondeo de septiembre de 2018, no se ofrece como opción identificarse como clase baja o pobre. Las dos opciones más abajo en la lista sobre “estatus socioeconómico” son obreros cualificados (27,5%) y obreros no cualificados (12,2%). Si nos atenemos a los ingresos netos mensuales, un 14,7% dice no recibir ninguno. Los que reciben entre 301 y 600 euros son el 7,8%. Entre 601 y 900 euros, son el 13,1%. Entre 901 y 1.200 euros, son el 14%. Estos tres porcentajes suman el 34,9%.
En resumidas cuentas, Juan Bravo se inventó la cifra del 3% de pobres en 2018. Pero no dudemos de la sensibilidad social del vicesecretario de Economía del PP. Es el mismo que dijo en 2023 que “es muy grave que tengamos tres millones de personas desempleadas y no se encuentre gente para cortar jamón”.
Los diputados socialistas dedicaron un largo aplauso a Cuerpo y salieron contentos con su estilo. Los del PP esperaron a que intervinieran los portavoces que tenían como misión disparar con artillería pesada. Tellado, pidiendo la dimisión de Francina Armengol como presidenta del Congreso por sus mensajes con Ábalos y Koldo, aunque nadie ha probado que haya cometido un delito. Jaime de Olano, llamando “Luca Brasi” a Óscar Puente. El mismo Tellado, diciendo que el Gobierno es “una organización criminal”. Ser educado no es lo mismo que ser moderado, había dicho antes Muñoz. No sólo eso, sino que ser educado está muy mal visto en el grupo parlamentario del PP.
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